La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



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jueves, 7 de enero de 2016


JUAN DE GARAY



Por: Profesor J.Bismarck

Juan de Garay, vizcaíno nacido en la aldea de Villalba de Losa, arribó al Perú,  muy joven, en 1545, traído por su tío el licenciado Pedro de Zárate, quien se ocupó de su educación y carrera militar. En estas tierras participó en la conquista y población de Tucumán y en la fundación de Santa Cruz de la Sierra, permaneciendo allí hasta 1568, fecha en la que marchó a Asunción donde desempeñaría importantes cargos. Viendo los inconvenientes y dificultades en las comunicaciones dentro del Virreinato del Perú consiguió que el Gobernador Martín Suárez de Toledo le otorgara el poder para llevar adelante su idea de “Abrir puertas a la tierra”:  (expresión usada por Juan de Garay que hace referencia a su propósito de fundar ciudades para romper con el aislamiento de Asunción, ciudad desde donde parte con su expedición, conectándola no sólo con la salida al mar para ir a España, sino también con el Alto Perú, centro político y económico.) 

No es sólo una expresión exclusiva de Garay sino que forma parte de la estrategia promovida por los funcionarios españoles para la conquista y colonización de esta parte del continente.

El domingo 23 de noviembre del año 1572 se anunció por un bando en la Plaza de Asunción que aguas abajo del Paraná, se fundaría un pueblo de hasta ochenta capitanes (con sus respectivas armas y los pertrechos necesarios para su subsistencia), y que marcharía con ellos como capitán Juan de Garay; se daba plazo de cuarenta días para proveerse de lo necesario a los que se anotaran en la lista que confeccionaba un escribano.  Setenta y cinco “mancebos de la tierra” y cinco españoles acompañaron a Garay en esta empresa, así lo expresa Zapata Gollán “los que salieron para fundar Santa Fe no tenían ante sus ojos los espejismos de grandezas y tesoros que alucinaban a otros. Santa Fe iba a ser sólo una ciudad del camino: una posta en la ruta a Buenos Aires y en la ruta al Perú. Santa Fe iba a ser una encrucijada”.
El objetivo fue señalar y asegurar el camino que uniera a las poblaciones dispersas en los dilatados territorios de América, desde el Paraguay hasta el Perú a través de la búsqueda de dos vías de comunicación: una marítima y otra terrestre.   Juan de Garay salió de Asunción el 14 de abril de 1573 en un bergantín construido en esa ciudad, con la escolta que llevaba preso a España a Felipe de Cáceres. La expedición fundadora estaba dividida en dos contingentes: uno marchaba  por tierra siguiendo la margen izquierda del Paraná para evitar, de este modo, los bosques del Chaco; este grupo estaba a cargo de Francisco de Sierra. Viajaban con carretas,  ganado vacuno y cincuenta y cinco caballos arreados por un grupo de indígenas. 
Esta tropa que marchaba  penosamente por tierra, abriendo camino y vadeando arroyos y ríos, no pudo andar más de dos o tres leguas diarias. El resto de la expedición, encabezada por Garay, venía por el río: lo hacen en un bergantín grande, cinco barcas y unas balsas construidas con canoas unidas por medio de un entarimado, ellos llevaban las municiones y los bastimentos necesarios para fundar una población .

Según el poder y comisión dado por el Gobernador Martín Suárez de Toledo a Garay , “llevan muchas armas y municiones e mucho número de caballos, bastimentos, ganados, plantas, semillas, gente de servicio, fragua e todos los demás pertrechos necesarios”, venían con sus mujeres y sus hijos y hasta hubo algún nacimiento en el camino.

Ambos grupos se encuentran y hacen campamento provisorio en la actual Colonia Cayastá en el mes de julio, tomando posesión real y efectiva de la llamada “Provincia de los Timbúes”; Garay continúa su viaje más al sur buscando un lugar propicio para la fundación de la ciudad y se encuentra con Jerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba, quien se dirigía al norte después de haber fundado el puerto de San Luis, sobre el Paraná, como salida fluvial de la ciudad de Córdoba. Este hecho provocó problemas jurisdiccionales entre ambas ciudades; por ello, Garay, obligado por las circunstancias, regresa el 30 de septiembre al sitio de Cayastá, donde le esperaba el resto de la expedición y  funda,  el domingo 15 de noviembre del año 1573, la ciudad a orillas del río de los Quiloazas.
En 1580, Garay funda Buenos Aires: así la conquista y colonización del Río de la Plata, se hizo, como expresa Zapata Gollán “desde el corazón de la selva del Paraguay, hacia el Atlántico, realizando en sentido inverso, con un puñado de criollos, lo que no pudo realizar desde el Atlántico don Pedro de Mendoza. Paraguay, convertido en un centro de expansión se proyecta aguas abajo del Paraná, y con la fundación de Santa Fe primero y luego la de Buenos Aires, traza una zona marginal que estabiliza y consolida el dominio de España en una vasta región codiciada por la corona de Portugal”.

Es importante destacar que Juan de Garay traía consigo en su expedición el Estandarte o Pendón Real, adornado con las armas reales escudo de Felipe II a fecha de 1573-  y guardado celosamente en la casa del Alférez Real.  

En el mes de enero de 1582 Juan de Garay se encontraba en Buenos Aires de regreso de una expedición que había realizado hacia el sur de esa provincia. En diciembre de ese año se embarcó para Santa Fe “pasando un tiempo con los suyos a quienes ya no volvería a ver”, dice Leoncio Gianello en su “Historia de Santa Fe”.

El 9 de marzo de 1583 Garay se embarcó en Buenos Aires con algunos de los hombres del nuevo gobernador de Chile, don Alonso de Sotomayor. Venía hacia Santa Fe, narra Gianello, en un bergantín con unos cincuenta hombres. A poca distancia del lugar en que estuvo emplazado el fuerte Sancti Spíritu fundado por Gaboto, Garay bajó a tierra con parte de la tripulación y al menos dos mujeres, a fin de no dormir incómodamente a bordo de la pequeña embarcación.

Seguro del respeto que le tenían los indios no dejó guardia ni centinela. Esa improvisación le fue fatal: los “indios del lugar” atacaron a los dormidos españoles y dieron muerte a Garay y a doce de sus acompañantes (cuarenta dice Del Barco Centenera). Otros tantos, entre ellos un sacerdote franciscano, fueron tomados prisioneros. El resto de la tripulación, varios de ellos heridos, lograron llegar al bergantín y partir para Santa Fe trayendo a sus pobladores y a sus familias la triste noticia.
Tijeras y otros historiadores, como Cervera y De Gandía, discrepan en lo que respecta a la fecha, el lugar y la parcialidad o tribu a la que pertenecían los aborígenes que llevaron a cabo el sangriento ataque. No obstante, puede afirmarse que éste ocurrió entre los días 20 y 22 de marzo de 1583, en horas de la noche, y que los atacantes agredieron a los dormidos españoles con las denominadas macanas o porras, cuyos golpes, generalmente en la cabeza de las víctimas, provocaban la muerte de modo inmediato.
Los hechos ocurrieron en la margen izquierda del río Paraná, a la altura del actual Puerto de Baradero, según algunos autores. O en las cercanías de la ciudad de Coronda, según otros. O en Arroyo Seco, frente a la laguna Montiel, como expresa Cervera. Luego rectificará esta afirmación estimando que Garay fue muerto en las inmediaciones del conocido Fuerte Gaboto. Incluso hay quienes, como el historiador entrerriano Miguel Ángel Mernes, sostienen que tales hechos sucedieron en la actual provincia de Entre Ríos, en la desembocadura del río Victoria, a la altura de la ciudad de Diamante, muy cerca del paraje conocido como Punta Gorda.


viernes, 18 de mayo de 2012

¿Juan de Garay?


 JUAN DE GARAY “EL VASCO FANTASMA”


Por: Roberto Antonio Lizarazu

Opinan los que conocen y estudiaron la obra y la personalidad de Jorge Luís Borges, que durante una entrevista el confiesa que  consideraba que dentro de los temas preferidos de ser tratados por su pluma, fuera del aspecto de la ficción,  se encuentran dos, que de hecho se hallan relacionados entre sí: Buenos Aires y Garay. El hijo y uno de sus padres. Probablemente Garay representa la persona de mayor paternidad de la ciudad porteña.

Por supuesto Borges escribió sobre solo uno de esos dos temas. Sobre Buenos Aires. Borges en su “Fundación mítica de Buenos Aires”  se interroga si será cierto que:

¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

El mismo termina respondiéndose que a él se le hace cuento que empezó Buenos Aires; y que: “La juzgo tan eterna como el agua y el aire”.

Claro a los poetas, sobre todo en este caso a los poetas geniales,  se les puede permitir este tipo de imágenes líricas que sobrevuelan las mortales penurias humanas, pero para el vizcaíno Juan de Garay, que se atrevió a acometer con la segunda y definitiva fundación “de la ciudad eterna”  las cosas fueron mucho mas trabajosas y finalizan para él de la manera más lastimosa y trágica que pudiera imaginarse.

Con la excusa de que a Borges le subyugaba la figura de Garay me permitiré mencionar algunas observaciones sobre su notable paso por nuestra tierra.

La fundación de Buenos Aires y la de Santa fe, equivale a dos de los acontecimientos más trascendentales en la inagotable odisea hispánica en América, y fueron concretadas  por una misma  persona. Como es de rigor todas las referencias históricas de Garay, tanto de su biografía, del lugar y fecha de su nacimiento, como de sus acciones históricas, de su matrimonio,  como de su muerte, de sus ascendientes y de sus descendientes,  número de hijos, hasta de su iconografía merece el maltrato de la duda. El óleo que permaneció hasta 1865 en el Convento de San Francisco de Santa Fe requirió un minuciosos examen para llegar a la conclusión que no se conoce fehacientemente quien es la persona que aparece en la pintura ni quien es el autor de la obra. Todo lo relacionado  a Garay merece encontradas opiniones de los autores que se ocupan  de su figura. Menos mal que Buenos Aires y Santa Fe existen y son tangibles. Como lo mencionó un ignoto autor: “Garay parece el vasco fantasma”  

A cada referencia que cualquier autor mencione, de manera documental, cualquier referencia sobre Garay, siempre habrá dos o tres autores, con distintos documentos que sostengan lo contrario.
Para no hacerla larga. Como ejemplo de estas opiniones encontradas sobre Garay, detallaré solamente un par de ellas: su posible retrato y su lugar de nacimiento.

Opinión del religioso G. I. Romero en 1911.  “Sobre la pintura que se supone de Juan de Garay hecha quizá del natural por un artista desconocido en las localidades de Chuquisaca o Potosí por los años de 1578; me pronuncio con mi voto afirmativo sobre esta cuestión tan debatida, sosteniendo que el retrato que poseyó el convento de San Francisco de Santa Fe y que hoy se encuentra en la colección de don Eduardo Lahitte, representa auténticamente al hidalgo Juan de Garay”.

La opinión del religioso G. I. Romero (franciscano) parece escrita más por compromiso, para no quedar mal con los integrantes de la misma orden franciscana que durante más de un siglo habían conservado el trabajo, que por las referencias concretas.  Romero no puede precisar quien es el autor de la misma. Ni quien es el que posa. Ni en que fecha fue realizada. Ni en que lugar se realizó. A pesar de todo ello su opinión es favorable.
Manuel M. Cervera, un destacado especialista en arte pictórico,  de ese momento, a pesar de no poder aportar ninguna referencia concreta nueva,  conjeturó que la obra correspondía a Garay. Otros especialistas en arte e historiadores terciaron para apoyar la posición de que la pintura en realidad era de Garay.

Pero Enrique de Gandía se ocupó del controvertido tema, y en 1927 publicó  dos libros sobre el tema de Garay que puso las cosas en su lugar (1). Niveló las aguas y sostuvo que el retrato podía ser de Garay como también de  cualquier hidalgo  del momento.  Para contradecir a Gandía había que tener mucha biblioteca sobre sus espaldas.

Observaciones personales. En relación a su nacimiento, y siguiendo siempre a de Gandía, tradicionalmente se considera que nació en la aldea de Belandía, municipio vizcaíno de Orduña, basándose fundamentalmente en el apelativo de hidalgo vizcaíno con el que designa a Garay el cronista Ruy Díaz de Guzmán en La Argentina, en que la hija del conquistador, Jerónima Garay de Contreras, dijo en su testamento que era hija legítima de Juan de Garay, natural del Señorío de Vizcaya, y de Isabel de Becerra, natural de la villa de Medellín.

En Belandía residían tíos de Garay y existió antes del siglo XVI un castillo perteneciente a unos nobles de apellido Garay que el tiempo ha destruido. Se considera que Garay fue bautizado en la ermita María Magdalena, incendiada en el siglo XVIII, que se ubicaba a unos cien metros del castillo de los Garay.

Bibliografía consultada

(1) Enrique de Gandía, “Donde nació el fundador de Buenos Aires”,  Buenos Aires, mayo de 1927.

Este trabajo de Gandía  era la respuesta al libro de Ricardo Olalla Mazón, “El burgalés Juan de Garay, fundador de Buenos Aires”, Editado en Burgos, febrero de 1927.

Enrique de Gandía, “Nuevos datos para la biografía de Juan de Garay”, Buenos Aires, octubre de 1927.