La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



sábado, 7 de abril de 2012


JOSÉ HERNÁNDEZ

Por: Doctor Julio R. Otaño
Los gauchos y Pavón: segun SARMIENTO:   carta del 20 de setiembre de 1861, que pasa por ser el “Evangelio partidario” le exponía a Mitre: “Necesito ir a las provincias, usted sabe mi doctrina. No trate de economizar sangre le gauchos. Éste es un abono que es preciso hacer útil al mis. La sangre es lo único que tienen de humano… … Puedo en las provincias, y deseo ser el heraldo autorizado de Buenos Aires… Ud tome la escuadra dominando la rivera ¡qué golpe de teatro, embarcarse i ir a Paraná! ¡Quién pudiera sugerirle la idea de quemar, ordenadamente, los establecimientos públicos, esos templos polutos! Un abrazo, y resolución de acabar”. A la que le añade la del 23 de octubre, perfilando más el plan: “asegurar los principales puntos de la República con batallones de línea, o lo que es lo mismo apoyar a las clases cultas contra el levantamiento del paisanaje.”

El Chacho: Sarmiento comenta: “Si Sandes mata gente, cállense la boca; son animales bípedos de tan perversa condición, que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor”  Ante la muer­te bárbara por degollación del Chacho Peñaloza, expon­drá : “He aplaudido la medida precisamente por su for­ma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado picaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquie­tado en seis meses”.  Después le aonseja a Mitre “Southampton o la horca..hay que terminar con Urquiza…”

José Hernández y el chacho:  “Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos mas prestigiosos, más generoso y valiente que ha tenido la República Argentina. El partido federal tiene un nuevo mártir. El partido unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El ge­neral Peñaloza ha sido degollado. El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo, fuerte por la santidad de su causa, el Viriato Argentino, ante cuyo prestigio se estre­llaban las huestes conquistadoras, acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho, degollado, y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño del asesi­no, al bárbaro Sarmiento. El .partido que invoca la ilustración, la decencia, el progreso, acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas. El partido unitario es lógico con sus antecedentes de sangre. Mata por su índole perversa, mata porque una sed de sangre lo mortifica, lo sofoca, lo embrutece; mata porque es cobarde para vencer en el com­bate y antes de mirar frente a su enemigo, desliza entre las tinieblas y el silencio de la noche, el brazo armado del asesino para que vaya a clavar el puñal en el co­razón de su enemigo dormido. Maldito sea,  mil veces maldito, sea el partido envenenado con crímenes, que hace de la República Argentina el teatro de sus san­grientos horrores! La sangre de Peñaloza clama ven­ganza…

Sarmiento y la revolución jordanista: Más adelante, cuando sea Presidente de la Re­pública, aparte de ofrecer recompensa en dinero por las cabezas de los federales de López Jordán, reiterará su doctrina: “Los rebeldes, amotinados, merodeadores y de­más que se toman con las armas en las manos, están a merced del Gobierno y pueden ser pasados por las armas, deportados o lo que se quiera con ellos, y según la conve­niencia y necesidad del caso, pues no gozan da garantía alguna...”  .

José Hernández ante el mismo motivo Y José Hernández en su carta a López Jordán del 7 de octubre de Í870 resume la posi­ción espiritual de los dirigentes federales: “Urquiza era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Gran Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, es una justicia tre­menda y ejemplar del partido tantas veces sacrificado y vendido por él. La Reacción del partido, debía por lo tanto iniciarse por un acto de moral política, como era el justo castigo del Jefe Traidor”,

José Hernández opina de Mitre:  Mitre “para la República Argentina, para la República Oriental, para el Paraguay, fue una especie de loteria fú­nebre, una bolilla negra, que desde el día de su aparición en la escena, ha venido presagiando desgracias… Hombre inventado por la necesidad de un partido en una época de lucha, como le ha dicho Sarmiento, se encontró un día, como vencedor de Pavón con todo el poder militar de la República Argentina en sus manos, y dispuso de sus des­tinos según su caprichoLa sangre que se ha derramado por su causa, bastaría para teñir de rojo las aguas de los caudalosos Uruguay y Paraná.  “Esta parte de la América le debe sólo mucho años de amarguras, de desgracias de miserias… no hay un solo rincón en estas tres Repúlicas donde no exista grabado con caracteres sangrientos el nombre de Bartolomé Mitre, donde no haya alcanzado su influencia de desvastación y de ruina… sus procónsu­les establecieron en el interior el nivel del sable sobre todas las cabezas…  Sus antecedentes son horri­bles.  Sus hechos actuales son ignominiosos.   Su porvenir es sombrío, y su nombre será execrado y maldecido por las generaciones venideras.  Militar mediocre, revolucionario torpe, político inhá­bil, literato ramplón, vive y ha vivido siempre rodeándose de misterios  haciendo profecías co­mo la de los tres meses en Asunción, explotando las am­biciones más ruines, las pasiones más reprobadas, e influ­yendo siempre para el mal,  .es el hombre más funesto que han producido estos países.  Mereció ser juzgado en Sierra chica; mereció ser acusado y procesado por las fechorías que el ordenó o consintió en el Interior; mereció un consejo del guerra en Curupaytí, y alguna vez ha de llegar el día en que la justicia Nacional se cumpla”

José Hernández habla de Sarmiento: publicaba en «La Libertad» su respuesta a «La Tribuna»; lo hacía bajo el título «Señor Sarmiento»: ¿por qué mataron?» y decía:
“Hace aproximadamente quince años, tuvo lugar en Santa Fe una Convención Nacional para considerar las reformas que Buenos Aires presentaba a la Constitución.  Ocupábamos en ella el puesto de taquígrafo.
En la fila derecha, en el primer asiento, se encontraba un convencional que se revolvía agitándose continuamente en su silla. Miraba a todas partes como un desaforado, manifestando en todos sus movimientos una agitación y algo de un malestar que no le permitía permanecer tranquilo. De pronto hace un movimiento rápido y se saca un botín, a pocos minutos el otro, coloca los pies cubiertos sólo con las medias sobre aquellos zapatos que tanto le habían mortificado y respirando fuertemente como quien se libra de una gran incomodidad, permanece muy tranquilo, como en el retiro de su casa, delante de la respetable Asamblea. Ese hombre era el Sr. Sarmiento y ese fue el día y las circunstancias en que lo conocí, y por quien después he sido perseguido sin tregua.      el Sr. Sarmiento me persiguió en Corrientes cometiendo una injusticia y una violación de la Constitución, por la que fue acusado ante el Congreso al principio de su presidencia y esa acusación tiene mi firma al pie. Cuando él era candidato, yo había combatido su candidatura y él se vengaba.  Más tarde, siendo él Presidente, tango noticias de cinco o seis órdenes de prisión dictadas contra mi, pero he tenido la satisfacción de verlo bajar del gobierno, sin que él tuviera la de meterme en la cárcel.

Bibliografía:
Díaz Araujo, Enrique “la política de Fierro. José Hernández ida y vuelta” Ed. La Bastilla. Buenos Aires.

jueves, 5 de abril de 2012


ALGUNAS  OPINIONES SOBRE LA SUMA DEL PODER PÚBLICO Y LAS  FACULTADES EXTRAORDINARIAS

Por: Roberto Antonio Lizarazu
En estos momentos de extrema debilidad de las Instituciones Republicanas, establecidas por nuestra permanentemente soslayada Constitución Nacional; y por la tendencia a la reelección  perpetua en los distintos niveles gubernamentales, nacionales, provinciales y municipales, pareciera oportuno recordar algunas de las opiniones que sobre La Suma del Poder Público y Las Facultades Extraordinarias, oportunamente dejaran por escrito, algunos de nuestros integrantes de la clase política dirigente y también algunos de nuestros Historiadores Políticos. Los que acostumbran a encasillar previamente entre liberales y nacionales o entre unitarios y federales o rosistas y anti rosistas, al leer estas opiniones más de uno se sorprenderá como a criterio de los opinantes, priva el sentido común emanado de la Constitución Nacional y de la instituciones republicanas antes que la política partidaria, como es costumbre habitual en nuestros días.

Sabemos que la Constitución de 1853 con su reforma de 1860, estableció un veto extraordinario, hasta considerarlo directamente un crimen, el otorgar facultades extraordinarias o la suma del poder público al Poder Ejecutivo. Los constituyentes de Santa Fe creyeron con ello que podrían evitar que volviera a repetirse lo ocurrido con Rosas. Cosa que en verdad ocurrió, pero lo que no es verdad, como veremos en varias de las opiniones que mencionaremos, no fue Rosas ni el primero, ni el único, que usufructuó este beneficio extraordinario.  Fue utilizado desde varias décadas antes en múltiples circunstancias; y en mi opinión de manera sistemática.  Ni hablar del período anterior a la Independencia.

Como ejemplo cercano de la provincia de Corrientes, se puede ver en el Comentario del suscripto  publicado por Corrientes Opina  el 9 de agosto del 2010,  titulado “Ahora todos festejamos el 9 de Julio, pero en 1816 Corrientes no participó de la Declaración ni de la jura de la Independencia en el Congreso de Tucumán”. En el párrafo siete de la nota se puede leer “Si tomamos como punto de para este comentario el 6 de enero de 1815, que es la fecha en que mandado por el Protector de los Pueblos Libres Francisco Ramírez (1786-1821) Blas Basualdo (1790-1815) ocupa la ciudad de Corrientes y nombra Gobernador de nuestra provincia a José de Silva, quien por medio de un bando declara, nada más ni nada menos, que se hallaba investido de facultades omnímodas de justicia, política, guerra y hacienda.” Esto es la suma del poder público, las facultades extraordinarias y la vida y hacienda de los ciudadanos correntinos al arbitrio de una sola persona: del gobernador. Se debe notar que esto ocurre en el período independiente de nuestra patria.

Diversas opiniones sobre el tema.

Opinión de Juan Bautista Alberdi. (Pradere, Juan A. La Suma del Poder Público”. En Revista de Derecho Historia y Letras, tomo 49, Buenos Aires) “Es una utopía, es sueño y paradojismo puro que nuestra patria pueda realizar hoy la República Representativa. La Ley que dio a Rosas la suma del poder le dio lo que ya tenía su gobierno en los recursos concentrados en Buenos Aires (el dinero) por la geografía política y la economía implícita del país; y decir que Rosas gobernó por el terror es una de las tantas puerilidades, puesto que dominaba por la riqueza en que reside el poder”

La opinión de Alberdi, es de un notable realismo que exime de mayores comentarios. Es común leer en los manuales de Historia Moderna, una conocida anécdota de Napoleón, cuando fracasa en su primera campaña a Rusia. Uno de sus generales le pregunta que sería necesario para poder triunfar en la campaña que se realizaría el verano siguiente. Napoleón le responde: Solamente necesito tres cosas. Primero dinero, segundo dinero y tercero dinero.

Opinión de Enrique García Merou. En su “Curso de Instrucción Cívica”La Junta Gubernativa del 25 de Mayo nació esencialmente despótica, es decir, armada con la suma del poder  público, por lo mismo que surgía del seno de una revolución popular…”

Opinión de Ricardo Levene, publicada en “Lecciones de Historia Argentina”. Para  asegurar la independencia, Levene justifica la necesidad de “la adopción de medidas extremas para poder constituir un fuerte poder público y militar”. Resumiendo un gobierno revolucionario de facto con la suma del poder público. Que de hecho así fue. ¿Qué juicio se le realizó a Liniers cuando se lo fusiló?

Es la misma pregunta que Dorrego le hace a La Madrid antes de ser ejecutado. ¿Quién detenta el poder que ordena mi fusilamiento?

Opinión de Bernardo de Monteagudo. En el folleto que publicara el 29 de marzo de 1812, titulado “Mártir o Libre” donde explica las  orientaciones políticas de los primeros años de nuestra revolución, decía: “Yo no encuentro sino dos arbitrios, declarar la independencia y soberanía, o nombrar un dictador que responda de nuestra LIBERTAD obrando con la plenitud de poder que exijan las circunstancias.”

Opinión de Bartolomé Mitre. “Historia de Belgrano”. “Que el Triunvirato apenas posesionado del gobierno, había reprobado un reglamento constitutivo dictado por la Junta Conservadora, de cuyas manos recibiera el poder. Ese reglamento, una verdadera Constitución, calculada para poner un término a la dictadura revolucionaria. Cuando el Triunvirato templado por la fibra de Rivadavia, expulsa a los diputados de las provincias, (diputados de la Banda Oriental) o sea que el primero en condenar al ostracismo a un partido de oposición no fue Rosas sino Rivadavia, quien, a la vez disolvió la segunda Asamblea Legislativa por no actuar como él creía que debía hacerlo.” Para los desprevenidos, reitero que estos son conceptos escritos por Bartolomé Mitre, no por ningún autor revisionista.

Opinión de Antonio Dellepiani. En su obra “Dorrego y el Federalismo”. Refiriéndose a Juan Martín de Pueyrredón, dice: “Usó discrecionalmente de las facultades extraordinarias que se hizo conceder y de las que Rosas no sería el primero en abusar en nuestro país.”

Opinión de Juan A. González Calderón. Explica en su obra “Historia de la Organización Nacional” “…procuro explicar los diferentes abusos de poder en varios personajes, y demostrar un profundo desconocimiento histórico”. “La suma del poder público arranca de la autoridad absoluta de los virreyes, quienes legalmente no fueron autoridades absolutas ni tuvieron la suma del poder, como lo sabe cualquier estudiante de bachillerato. Si embargo de hecho no fue así.”

Opinión de Vicente Fidel López. “Historia Argentina”. “En relación a la Junta Conservadora, se convirtió en  una simple corporación dictatorial, como la Convención francesa o un Consejo Veneciano. Cuando el Primer Triunvirato,  bajo la inspiración de Rivadavia y con su firma, nombra una Comisión de Justicia para perseguir opositores, en el decreto dice: Se le delegan las facultades omnímodas… Cuando a raíz de los sucesos de 1820 se nombra gobernador de Buenos Aires a Juan Pedro Aguirre por un cabildo abierto, se lo hizo otorgándole todas las facultades sin restricción alguna en defensa de las libertades públicas.”

Suma del poder público que luego se concedió a Ildefonso Ramos Mexía, sin olvidar que antes Carlos María de Alvear actuó dictatorialmente en su gobierno. Pero prefiero darle la palabra a Aristóbulo del Valle que en su obra “Derecho Constitucional” opina que Alvear en función de gobierno actuó: “armado con los peores poderes de la dictadura, empañando su brillante carrera militar”.

Por supuesto estos  mínimos ejemplos del siglo 19 no agotan este crucial tema, pero como vemos, los antecedentes de abusos del poder gubernamental tanto en el manejo de la suma del poder público como de las facultades extraordinarias son varios y de distintas veredas políticas, algunas de ellas aparentemente opuestas  y simuladamente irreconciliables.

Si ingresamos con los ejemplos del siglo 20 ya dejamos de hacer historia para hacer política; y respecto de los  del siglo 21 prefiero no mencionarlos por razones de presión arterial y además por que no sirve para nada. Pero hay que reconocer que el tema viene de lejos y cuenta con una constancia envidiable en nuestra clase política y con una aquiescencia casi unánime por parte de nuestra sociedad.




miércoles, 4 de abril de 2012


EL BAYO DE PABLO RODRIGAÑEZ

Por: Roberto Antonio Lizarazu
Por encontrarnos en fecha cercana al 3 de febrero, pareciera oportuno comentar en estos momentos, cuando ya fueron presentados  varios comentarios referidos a la vida y a la heroica muerte del Sargento Juan Bautista Cabral en el Combate de San Lorenzo, un breve  detalle más, que confío sumará datos a los señores lectores, referido a la muerte de nuestro héroe. Ese detalle que no es menor,   es sobre el caballo que montaba nuestro Libertador en el transcurso de la  carga del combate. Estas cargas eran comandadas y presididas por San Martín, el ala izquierda y por el Capitán Justo Germán Bermúdez (1) el ala derecha. En un momento determinado el bayo   resulta muerto por las esquirlas de una bala de cañón que dispararan las tropas realistas. Esa circunstancia da lugar a todo el proceso de acciones heroicas por parte de los tocayos granaderos, el correntino Juan Bautista Cabral y el puntano Juan Bautista  Baigorria, quienes salvan la vida de nuestro Libertador. También estaría bastante documentada, porque hay controversias,  la muerte en batalla de otro granadero correntino. El sargento Feliciano Silva.

No es mi intención entrar en los detalles del Combate que ya fue tratado previamente  de manera exhaustiva por otros comentaristas, sino recordar lo del bayo que muere ese día, casi juntamente con San Martín.
Cercano al Convento de San Carlos, tenía su campo don Pablo Rodrigañez, (2) criollo de nacimiento y  perteneciente a una tradicional familia santafesina.

El día 2 de febrero de 1813, cuando ya  el convento se encontraba abandonado por los monjes, pero ocupado por don Celedonio Escalada que era el Comandante militar del Rosario, quien había llegado con 22 hombres armados, 30 de caballería con lanzas y un cañoncito manejado por media docena de artilleros, esperando el apoyo de la tropa de San Martín con sus granaderos, Rodrigañez lo visitó ofreciéndole la ayuda necesaria para el enfrentamiento que se preveía. Quedan de acuerdo con Escalada en esperar la llegada de San Martín y sus escuadrones para convenir directamente con él, cosa que ocurrió a las pocas horas.

Esa noche Rodrígañez apareció con una tropilla de varios caballos de monta de primera, de distintos pelos, algunos vacunos y  vitualla cargadas en un carromato.  Enlazado a su montura traía aparejado un bayo blanco (3) de cola cortada al corvejón,  que era una pinturita y que obsequió  a San Martín para su uso personal.

San Martín agradeció toda la colaboración y le prometió a Rodrigañez que cuando se produzca en enfrentamiento, que era inminente, en la primera carga montaría el bayo obsequiado, como efectivamente sucedió y ya conocemos como se sucedieron los hechos.

Pero las sorpresas para San Martín,  no terminarían esa noche en esa ayuda. Nos ilustra José Luis Busaniche en una recopilación denominada “Relatos Contemporáneos” publicada por el Instituto Nacional Sanmartiniano, Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, Concurso Nacional 2008. Texto Nº O43, que “Testigo de ese episodio (el combate) fue Guillermo Parish Robertson, comerciante inglés, poco antes llegado al país que se encaminaba al Paraguay por Santa Fe, en un destartalado carruaje. Robertson relata su encuentro con San Martín, a quien ya conocía, y describe el combate de San Lorenzo en su libro “Letters on Paraguay”.

Al margen de las simpatías o antipatías que pueda despertar Mr. Robertson entre nosotros, personalmente recomiendo su lectura detalladamente, porque nos amplía el panorama integral.

(1) El Capitán de Granaderos Justo Germán Bermúdez, fallece el 14 de febrero de 1813, a los 38 años debido a las heridas recibidas en el combate. Sobre este tema del fallecimiento existen varias controversias.

(2) Por circunstancias favorables de la vida, el suscrito tiene el honor de contar en su haber, varios familiares y amigos que llevan el apellido Rodrígañez, y que son descendientes directos de Don Pablo.

(3) Siguiendo a Emilio Solanet, en su obra “Pelajes Criollos”, 1968.
Observamos que el bayo criollo  es “un pelaje muy apreciado y que esos caballos son nobles y fuertes. Elegidos por muchos líderes guerreros por su bravura y entrega. Con una característica muy valiosa. No es un animal asustadizo a los ruidos ni a las sombras.”

Como ejemplo podemos mencionar que era el pelaje preferido por el general Galo de Lavalle, utilizando un bayo en Riobamba y posteriormente cuando muere, sus hombres trasladaron por varios días sus restos descarnados en su bayo.

Cuando el general Carlos María de Alvear vence al ejército imperial brasileño en Ituzaingó, monta un bayo. Igualmente que el mismo San Martín en la batalla de Maipú. Pero me estoy yendo de tema, que originalmente era mencionar al bayo de Rodrigañez y no hacer la apología de los mismos.

Fuente Documental: “El Combate de San Lorenzo” Por Bartolomé Mitre (1821-1906). Publicado por el Instituto Nacional Sanmartiniano, Secretaria de Cultura de la Presidencia de la Nación, Concurso Nacional 2008, Texto Nº 039.





ARGENTINA Y CHILE, RIVADAVIA e IRISARRI; y su proyecto monárquico


Por: Roberto Antonio Lizarazu
En varias oportunidades mencionamos en este portal en diferentes comentarios, las ideas monárquicas de varios de nuestros próceres. Hoy le toca el turno al menos imaginable de nuestros dirigentes de la primera hora de nuestra conformación nacional. Al Padre de las Luces: a Rivadavia.

Por supuesto estas referencias nunca se mencionan y menos se estudian. ¿A quien se le puede ocurrir que Rivadavia se encuentre comprometido en un proyecto monárquico en estas pampas? Precisamente él, que prácticamente es mencionado como el creador de la República Argentina. Hay que reconocer que no era el único con esas aspiraciones, los chilenos estaban tras el mismo objetivo y competían con nosotros por lo mismo: Un príncipe por el amor de Dios.

Sabemos que de hecho Rivadavia detenta el gobierno en dos oportunidades. La primera cuando en 1820 caen el Directorio y el Congreso; y Rivadavia fue convocado por el nuevo gobernador Martín Rodríguez, que lo nombró en el cargo de Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la Provincia de Buenos Aires. Ocupó su puesto en julio de 1821 hasta mayo de 1824 cuando Juan Gregorio de Las Heras es elegido nuevo Gobernador. Rivadavia en este período es el que hace y deshace los manejos gubernamentales.

La segunda oportunidad que gobierna Rivadavia fue como Presidente de la Nación Argentina, desde el 7 de febrero de 1826 hasta el 9 de agosto de 1827.

Pero estas gestiones promonárquicas que comentaremos, ocurren cuando Rivadavia es Ministro de Martín Rodríguez.

Sabemos que Rivadavia viaja a Europa para tratar de conchabar  algún príncipe desocupado que se atreviese a reinar sobre nuestra incipiente nación. Tras Rivadavia viaja  de apoyo el  Presbítero José Valentín Gómez e inmediatamente tras Gómez viaja Antonio José de Irisarri y una comitiva, con el mismo objetivo pero para Chile.  Todos se encuentran en Londres haciendo turno para ser recibidos y en carta  del 8 de julio de 1822, Rivadavia  lo pone al tanto al Pbro. Gómez que: “Irisarri le había dado cuenta de sus gestiones para ser recibido por miembros del gabinete inglés, a quienes debía entregar un oficio de O’Higgins y una nota suya, y que si bien se le había prometido que sería llamado en seguida, habían pasado veinte días sin que se lo hubiese citado”.

“En él (En Irisarri) domina la convicción de los grandes riesgos que corre nuestra patria; él parece animado de las mejores intenciones y de los principios que pueden estimarse como los más sólidos en nuestra tan grande como complicada causa; él me ha abierto su opinión de que el único medio que cree capaz de consolidar la Independencia de la América del Sur, es el establecimiento de una Monarquía bajo una protección exterior fuerte y eficaz; me ha asegurado que ésta es la opinión no sólo de los jefes de Chile y Buenos Aires, sino de la parte principal del pueblo y en particular de la última capital (Buenos Aires) él ha ido tan adelante, que me ha manifestado que, para establecer una Monarquía y sostenerla, era preciso formarla de los tres estados comprensivos de lo que componía los virreinatos de Buenos Aires y del Perú y de la Capitanía General de Chile.”

Conviene aclarar algunos detalles, para entender la trama que ocupaba a los gestores promonárquicos que se encontraban en Londres esperando ser recibidos para que les den el visto bueno. En realidad los candidatos a monarcas había que acordarlos con Francia y el apoyo, el sostenimiento y el comercio  de esa monarquía había que conseguirlo de Inglaterra.

Por eso ambas delegaciones, la argentina y la chilena se encontraban divididas. Veamos: Rivadavia estaba en Inglaterra esperando ser recibido por algún ministro y el Pbro. Gómez en Francia arreglando los detalles de los candidatos. Los chilenos hacían otro tanto, Irisarri en Londres y Rivas en Paris. Para Buenos Aires, los candidatos eran varios pero los de mayores posibilidades eran el Príncipe De Luca, heredero del reino de Etruria (Tirrenia).  El Infante don Francisco de Paula candidato de una parte de los borbones españoles y franceses y el duque de Orleáns que era el candidato del Rey de Francia Luís XVIII. Honestamente la terna era de cuarta.

Previamente a todo esto, el Pbro. Gómez se había entrevistado con Jean-José marqués de Dessolles en dos oportunidades, que era Primer Ministro de Francia (1818-1820) y habían acordado que un príncipe de la casa de España, el príncipe de Luca, o el infante don Francisco de Paula, podrían ser los indicados para fundar en Buenos Aires una monarquía. Tanto Rivadavia como Gómez suponían que de esas entrevistas los chilenos no estaban enterados y consideraban que corrían con ventaja en ese aspecto.

Según suponía Rivadavia Irisarri había partido a Europa ignorando la misión de Gómez ante Dessolles ni de la propuesta de éste de coronar al príncipe de Luca. Por eso cuando le escribe a Gómez que se encontraba en Francia le informa: “Sobre este punto es necesario que Vm. Me exprese su juicio. Yo preveo que si el envío del Sr. Rivas a Paris para entrevistarse con usted se verifica, y si el señor Irisarri se muestra en adelante consecuente, será preciso no sólo instruirlo de todo, sino decidirlo a que pase a ésa, concierte con Vm., vean ambos al Ministro (Dessolles) con el cual pueden adelantar algo el Negocio, y darle al menos mayor formalidad.”

El Congreso de las Provincias Unidas y la candidatura del príncipe de Luca.

No debemos olvidar que para ese momento teníamos un Congreso que estaba nuevamente en  funciones. El Congreso de Tucumán que al tiempo se trasladó a Buenos Aires, y por otra parte,  la gobernación de Martín Rodríguez había finalizado. El nuevo Gobernador de Buenos Aires era Juan Gregorio de Las Heras (2 de abril de 1824 hasta el 7 de febrero de 1826)

A pesar de ello Rivadavia y su comitiva continuaban en funciones en
Inglaterra.

Generalmente se critica al Congreso, quien oportunamente había aprobado el envío a Europa de un comisionado destinado a recibir a un príncipe de primera categoría para gobernarnos y finalmente el ejecutivo había caído tanto en sus pretensiones que se avino a admitir otro de inferior orden. En mi opinión el Congreso estuvo a la altura de las circunstancias y demostró en la emergencia una notable prudencia y lejos de aceptar el candidato propuesto por el ministro Dessoulles, acordó que tal candidatura fuera anulada por quien podía hacerlo: por Gran Bretaña. Como nuestro ejecutivo no podía o no quería anularlo, el Congreso le pasó la pelota a Gran Bretaña.

Una elemental prudencia aconsejaba no rechazar ni aceptar  la propuesta francesa. Éramos nosotros los temerosos de una alianza entre España, Portugal y Brasil, que para ese momento que nos limpiara del mapa y fuimos nosotros a pedirles ayuda y candidatos para gobernarnos. Los hechos y el tiempo le dieron la razón al Congreso. Para cuando la noticia de lo acordado por el Congreso llegó a Paris, Dessolles había dejado de ser Ministro de Luís XVIII; las gestiones que había realizado ante España habían fracasado y la candidatura del príncipe de Luca había fenecido antes de concretarse en algo formal.

El Congreso se abocó al asunto en sesión secreta del 27 de octubre de 1824. El 30 se reanudó la sesión secreta, que se suspendió ante la noticia de que Santa Fe había declarado la guerra a Buenos Aires. El 3 de noviembre se comenzó nuevamente a considerar la cuestión, y según se registra en el acta correspondiente: “Se presentó a su consideración, por una parte, la incompatibilidad que envuelve la propuesta con la forma de la Constitución política del estado que estaba sancionada y publicada, aceptada por los pueblos sin contradicción y que el Congreso y ellos (los diputados) han jurado solemnemente observar y sostener; y por otra parte la falta de facultades para variarla, no siendo bajo las formas que ella misma establece para consultar mejor a su estabilidad y permanencia”.

Por su carácter federal “La Ley Fundamental” aprobada por el Congreso el 23 de enero de 1825, tenía el carácter de Ley constituyente y en su articulado no preveía príncipes ni entenados. En ese momento “La Ley Fundamental” proyecto presentado por el diputado correntino Francisco Acosta era nuestra Constitución Nacional y Federal; y el Congreso la hizo respetar. El texto citado demuestra que se comenzó poniéndole a la candidatura una tacha constitucional insalvable, suficiente para invalidarla. A pesar de ello se resolvió tratarla teniendo en cuenta que la “expresada propuesta no salía de la esfera de un simple proyecto de negociación.”

No quiero terminar este resumido comentario sin mencionar, primero al padre de la criatura de la “La Ley Fundamental” que fue  el instrumento institucional que impidió uno de los tantos disparatados proyectos rivadavianos. Me refiero al diputado por nuestra provincia Don Francisco Acosta, que se opuso enérgicamente a cualquier  modificación de nuestra constitución de ese momento.  También quiero destacar la posición de otro diputado, el representante por Charcas Jaime de Zudáñez, quien directamente expresó que el no podía contrariar la voluntad expresa de su Provincia de conservar un gobierno republicano, por lo que directamente se oponía siquiera a tratar la propuesta. (1)

No se debe olvidar la destacadísima actuación que tiene el diputado por Charcas Jaime de Zudáñez en el Congreso de Tucumán de 1816.

Fuente: Toda la correspondencia y documentación  mencionada, fue dada a conocer por investigaciones realizadas por Ricardo Piccirilli y publicadas en su obra “Rivadavia y su tiempo”. Ediciones Peuser, Tres Tomos, Buenos Aires, 1960.  Es conveniente mencionar que el doctor Piccirilli es el exaltador más importante de Rivadavia.  En la obra mencionada utiliza una hermenéutica rigurosamente liberal y se apoya en la interpretación de Mitre.

(2) El suscripto siempre se queja de lo poco que se reconocen las acciones de nuestros predecesores y reclama el reconocimiento de la modernidad de las personas que hicieron nuestra patria.

En el caso del diputado por Charcas Don Jaime de Zudáñez, Bolivia actuó de manera diferente. Una Provincia Boliviana lleva el nombre de Jaime de Zudáñez. La Provincia de Jaime Zudáñez  se encuentra en el Departamento de Chuquisaca y tiene como capital a la ciudad de Villa Zudáñez.

Argentina por ejemplo se encuentra dividida en provincias y las mismas en Partidos (como Buenos Aires)  o en Departamentos (como Corrientes). Bolivia se divide administrativamente en Departamentos y los Departamentos en Provincias.





UN PROYECTO FRUSTRADO DE FERRE, LAVALLE Y MARIANO VERA

Errores compartidos.  Para 1839 la situación de la oposición política contra Rosas era la siguiente: Las tres cabezas más visibles e importantes de esa oposición eran, nuestro brigadier Pedro Ferré, Juan Galo de Lavalle y Fructuoso  Rivera. Pero existía una dificultad insalvable en esa oposición. Cada uno de ellos desconfiaba de los otros y además, cada uno respondía a una metodología diferente para lograr el objetivo, agravado a que sus propósitos finales eran distintos.

Cuando Joaquín Rivadavia (1) informó con precisión a Lavalle sobre los detalles del alzamiento del sur de la provincia de Buenos Aires, que se centraba en Dolores, en Chascomús y en Tandil, en el levantamiento conocido como de “Los Libres del Sur”,  que finaliza en la batalla de Chascomús, que vence el general Prudencio Rosas el 7 de noviembre de 1839.

Cuando Ferré se entera que Lavalle pensaba emplear todas sus fuerzas en ese objetivo, se alarmó con razón, dado que si Lavalle iba en socorro de los insurrectos de Buenos Aires, Corrientes quedaría a merced de los entrerrianos. Justamente el 26 de noviembre de ese año, fuerzas entrerrianas al mando de Juan Pablo López (2) entraban en Curuzú Cuatiá, cometiendo saqueos y los desmanes habituales.

Lavalle que finalmente se queda en Corrientes y había dejado sin ayuda a los revolucionarios bonaerenses,  se ve obligado a  emprender una rápida marcha desde Yaguarí a las Puntas del Ombú, para pasar a la estancia de Cabral de Curupicay y acampar el día 28 en el paso del Vivar de Yuquerí. Este movimiento y otro efectuado por el comandante Maciel (3) obligaron a López a abandonar Curuzú Cuatiá, por lo que el 8de diciembre Lavalle anunció a Ferré que era preciso que avanzara a la Barra de Payubre, lo que haría en la tarde de ese día, agregando que la libertad de Corrientes y Entre Ríos dependía de que se proveyera de cuatro mil caballos en el término de ocho días, recibidos los cuales iniciaría la ofensiva contra Buenos Aires.

Por empeñoso que fuera el esfuerzo de Ferré, no pudo reunir tal número de cabalgaduras en plazo tan perentorio, pero Ferré que desconfiaba y estaba desorientado sobre los planes de Lavalle, el 18 de diciembre despachó a su Ministro de Guerra, José Manuel Isasa, con un despacho para que acordara con Lavalle “las miras de su política presente y ulterior”.
Recordemos que con motivo de la invasión del santafesino Juan Pablo López sobre Corrientes, donde toma Curuzú Cuatiá, Lavalle emitió una proclama que manaba sangre en todas sus letras y amenazaba degollar al ejército contrario, compuesto por argentinos federales santafesinos y entrerrianos.

Esta antipolítica proclama, que no tendía a ninguna solución civilizada del problema cayó muy mal en todos los ámbitos gubernamentales de ambos lados. Como sería de exagerada su posición, que su propia esposa le pidió explicaciones sobre el tema. Lavalle por carta del 1 de febrero de 1840, le responde a su señora en términos muy poco criteriosos, propios de un tarambana:  “La proclama que di a los correntinos la escribió Frías.  (Le hecha la culpa a Uladislao Frías, hijo de José Frías, que  colaboraba con el grupo unitario). Yo en ese momento estaba muy ocupado y le dije que escribiese una proclama de sangre, y que dijese expresamente que habíamos de degollar todo el ejército enemigo. Tú no puedes hacer de esto un juicio exacto, porque estás muy lejos de aquí, ni yo puedo dejar de someter mis acciones a la política. La proclama me dio dos mil hombres, y llenó de terror al enemigo.”

En realidad los resultados fueron los opuestos que presume Lavalle que ocurriría. El terror hizo que los entrerrianos se unieran mucho más de lo que ya estaban, en sus afanes de oponerse a los que para civilizarlos prometían degüello generalizado. ¿Dónde estaba la civilización y donde la barbarie?

La verdad que además de la desconfianza de Ferré, la opinión de la provincia de Corrientes había comenzado a serle desfavorable. Muchos pedían a Ferré que lo retirara del mando de las tropas, pero como éste dice en sus “Memorias”,  “no podía hacerlo porque no tenía con quien sustituirlo.”
Lavalle defendió su error político argumentando por carta a Ferré,  lo siguiente: “… porqué desde alférez, nunca he perdido un combate cuando yo he mandado y preparado los antecedentes”. Esta carta fue enviada a Ferré por mano de Mariano Vera, quien debía informar sobre una empresa que había planeado con algunos oficiales santafesinos, a fin de insurreccionar a Santa fe, si se podía contar con el apoyo de indios tobas. Lavalle pedía que Vera fuera ayudado por estimar muy razonable su propósito. Resumiendo, Ferré (Corrientes) debía colaborar con dinero y tropas con  Mariano Vera, para que éste, al mando de tropas santafesinas no federales y  de indios tobas, contribuyan a derrocar a Rosas.                 
Recuerdo a los señores lectores que Santa Fe se encontraba gobernada por Estanislao López, federal desde siempre; y sería interesante conocer de donde suponían Lavalle y Vera (4) que podían obtener tropas unitarias en la provincia de Santa Fe.

Mientras tanto en la Banda Oriental se desarrollaba un hecho que modifica nuevamente el fluctuante tablero político entre unitarios y federales. Rivera derrota a Echagüe en la “batalla de Cagancha.”

El alzamiento del sur de la provincia de Buenos Aires había fracasado, pero de pronto la situación sufrió un gran cambio. El 29 de diciembre de 1839 chocaron en la Banda Oriental las fuerzas de Echagüe (federal) con las de Rivera (unitario). Ambos ejércitos se encontraban próximos, separados por el río Santa Lucía, que Rivera cruzó para ocupar unos campos vecinos, bañados por numerosos arroyos, entre ellos el de Cagancha, que dio nombre a la batalla librada ese día. Echagüe tomó la iniciativa y lo hizo con su línea desplegada, llevando en su centro cuatro piezas de artillería al mando del coronel Thorne, protegida a sus costados por los batallones de infantería “Entrerriano”  y “Rincón”, mandados por el general oriental Garzón. La caballería marchaba escalonada en dos alas, a las órdenes de Justo José de Urquiza. La derecha al mando del  propio Urquiza y la izquierda al mando del general oriental Lavalleja.

La suerte final del enfrentamiento es para Rivera y las tropas federales sobrevivientes (mil quinientos muertos es el saldo de la batalla) se dividen para volver a Entre Ríos. Echagüe lo hace vadeando el río Negro y cruzando por los “Pasos de las Vacas” y Urquiza pasó el río por el “Rincón de las Gallinas”.

Una de las consecuencias favorables de esta batalla fue que el saqueador de Curuzú Cuatiá, el coronel santafesino Juan Pablo López, regresó a su provincia para no volver.

Frustrado proyecto de Lavalle, Vera y Ferré.
Volviendo al comienzo de este comentario. Por carta (5) de Lavalle a Ferré, aquél se había interesado en que Corrientes propiciara un proyecto, bastante disparatado,  de Mariano Vera, quien pedía 500 hombres; 200 indios tobas y 300 soldados veteranos, para pasar del Chaco a Santa Fe, lo que según afirmaba Vera, bastarían para que esta provincia se alzara contra el gobernador López y se entregara.  La idea, que Lavalle aprobó, sorprendentemente gustó a Ferré, al punto que, personalmente pasó al Chaco y obtuvo del cacique José Large los 200 indios pedidos para luchar por la civilización y el orden constitucional. Lavalle luego se negó a entregar los 300 soldados veteranos (porque el ejército correntino dependía de él) argumentando que le desarticulaban su propio ejército. A cambio cedió los soldados santafesinos que voluntariamente desearan formar parte de esa campaña. Al final consiguió 200 voluntarios santafesinos más 160 correntinos pero de las fuerzas de reserva.

Lavalle decía que ésa era “… una fuerza más que suficiente, si la población simpatiza con la empresa, como creo. Si no simpatiza, un número de doble fuerza tendrá que retirarse del mismo modo que la que debe ir”.
Lavalle estimaba que, mientras la escuadra francesa no tomara el control del río Paraná, la expedición sería extremadamente arriesgada y se correría la misma suerte que “Los Libres del Sur”. Ferré al recibir esta carta comenzó a dudar de Lavalle en el sentido que modificaba sus opiniones con una frecuencia peligrosa. Ese mismo día Ferré recibe una comunicación de los hermanos Juan y Joaquín Madariaga, quien de acuerdo con Martiniano Chilavert, que era el jefe del Estado Mayor de Lavalle en Corrientes (6) y otros jefes militares, le informaron (pasándolo por alto a Lavalle)  que si “Ferré no se ponía en contacto con las tropas, donde su prestigio era grande, el ejército  terminaría por disolverse, dadas las desavenencias y disgustos que reinaban entre los distintos jefes.”

Enterado de las dificultades que ocurrían en Corrientes, Ferré dejó el Chaco, donde quedó Vera ayudado por Francisco Reynafé (el último de los hermanos Reinafé con vida) en la tarea de organizar la empresa de tomar a Santa Fé y a Córdoba con 200 tobas y 200 correntinos reservistas. Un proyecto militar a la medida de Lavalle. 

En este punto habría que hacer notar que en el transcurso de noventa días, los opositores a Rosas pretender hacer tres campañas destituyentes, una tras otra. Primero la de los “Libres del Sur”, que pierden,  luego la de la Banda Oriental  que finaliza en “Cagancha” , que ganan; y luego la de Santa Fe  que también terminarían perdiendo en “Cayastá”. Esta división en la oposición es característica y permanente; y de hecho fue uno de los aspectos más favorables en la política interior del gobierno rosista.

Nos dice Ferré en sus Memorias: “Llegué al ejército, me impusieron de los motivos del disgusto, que, entre otros, era la variedad de disposiciones contradictorias del general  (Lavalle) y su falta de resolución fija. Confirmaba esto con que hallándose dispuesto todo para abrir la campaña, trataban de hacer cuarteles de invierno, a cuyo efecto había mandado reconocer con Acuña un paraje en la costa de Gauayayví.
Convencido de que debía abrir la campaña se lo indiqué  al general en la primera entrevista que tuve con él, haciéndole al mismo tiempo presente que no consentiría en que el ejército diera un paso atrás hacia el centro de la provincia, porque ciertamente sería casi mejor perder la cuestión que sufrir el peso de sus desórdenes.”

Digamos para concluir, que la expedición de Vera terminó en un verdadero desastre en el enfrentamiento  de “Cayastá”.  La documentación que se conoce de todos estos hechos demuestra que el relato de Ferré en sus “Memorias”  se ajusta a la verdad.




(1) Joaquín Rivadavia era el hijo mayor de Bernardino, y se incorporó a las unidades de Lavalle en 1829.  Participó en los combates de Yeruá en 1839, en Don Cristóbal en 1840, y en 1841 en Famaillá (Monte Grande). Fue uno de los que acompañaron el traslado de los restos descarnados de Lavalle hasta la Catedral de Potosí. Luego estuvo en Monte Caseros, en Cepeda y en la Guerra del Paraguay.

(2) El coronel Juan Pablo López, que toma Curuzú Cuatiá,  era el hermano menor del Brigadier Estanislao López, gobernador de Santa Fe.

(3) Respecto a la suerte del Comandante Maciel, que registro como parte del ejército vencedor juntamente con Lavalle para desalojar a López de Curuzú Cuatiá, algunos autores, sostienen lo contrario. Que López vence a Maciel y fue  degollado. Su cabeza provista de abundante cabellera y barba  es enviada como trofeo  a Echagüe y éste se la envía a Rosas. Se pueden encontrar ambas versiones en los libros de nuestra historia. Depende de la ideología del autor y de los documentos que manejen.

(4) El coronel  Mariano Vera fue el octavo gobernador de Santa Fe, sucedido en el cargo  por Estanislao López, que dejaría veinte años después. Como un aspecto disgregado  que nos puede interesar  a nosotros  los correntinos, Mariano Vera y su familia  siempre se consideraron  descendientes de los fundadores  de nuestra ciudad capital, tanto del Adelantado, el Licenciado Juan Torres de Vera y Aragón, como de su sobrino  Alonso de Vera y Aragón, el “Tupí”, que era hijo de su hermano Pedro Díaz de Torres de Vera y Aragón.

(5) Toda la documentación mencionada en este apartado, se registra en las “Memorias” de Ferré ya mencionadas en la Fuente documental.

(6) Martiniano Chilavert toda su vida militar lo hace en varios ejércitos unitarios y en ese momento era el jefe del Estado Mayor de Lavalle en Corrientes.  Chilavert siempre militó en el bando unitario, hasta 1850 que se pasa a los federales.  


Fuente documental: “Memorias”. Pedro Ferré, Editorial Coni, Buenos Aires, 1921.

Bibliografía general: Historia de la Nación Argentina. Academia Nacional de la Historia. Vol. VII Rosas y su época. “El Ateneo” 1962. 



Julián Álvarez



LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII. Proyecto de la Sociedad Patriótica que era una simple copia de la Constitución de Cádiz de 1812

Por Roberto Antonio Lizarazu

Desde nuestra Constitución Nacional, el Código Civil, la legislación penal, comercial y laboral, etc. etc. Siempre copiamos o adaptamos lo ya redactado a nuestras propias necesidades. Honestamente no lo considero un error. Solamente hay que esmerarse en copiar lo mejor del momento en cada materia.

Hace unas décadas existía y se encontraba en plena vigencia entre la bibliografía que se exigía a los alumnos de nivel terciario que cursaban carreras de Derecho, un libro de Carlos Sánchez Viamonte titulado Historia Institucional Argentina, editado por el Fondo de Cultura Económica, donde entre otras nociones, hacía notar de manera comparada el texto de nuestra Constitución Nacional, incluido el Preámbulo, con la de los Estados Unidos y por lo menos quince naciones latinoamericanas más. Todo el articulado era copia de la norteamericana y cuando nuestros Convencionales Constituyentes habían modificado algo, esa modificación era adoptada a su vez por otras naciones. Se debe hacer notar que nuestro Preámbulo tiene tres palabras de diferencia con el de los Estados Unidos.

Respecto a nuestro Código Civil, sabemos que Dalmacio Vélez Sársfield adoptó a nuestras necesidades el Esbozo de Freitas, quien a su vez había abrevado en el Código Napoleón. El Esbozo de Augusto Teixeira de Freitas fue un anteproyecto de Código Civil para Brasil, pero que nunca fue aprobado ni entró en vigencia.

Ejemplos como este existen varios, pero hoy nos referiremos puntualmente a lo ocurrido en la Asamblea del año XIII donde dentro de los distintos proyectos constitucionales que se presentaron para su consideración, todos fallidos, incluso el que comentaremos, se puede observar la simple copia de un proyecto de la Sociedad Patriótica realizada de la Constitución de Cádiz de 1812. Es sorprendente, estábamos en plena guerra de la Independencia contra España e intentamos copiarle la Constitución. Surrealismo puro.

Mencionaré por respeto a los señores lectores solamente los diez primeros artículos del proyecto. Tenía 54 en total; y todos eran redactados con similar metodología.

Art. 1º Const. Cádiz 1812 - La Nación Española es libre e Independiente.
Art 1º Proyecto a la Asamblea de 1813 - Las Provincias del Río de la Plata forman una república libre e independiente.

Art. 2º Const. Cádiz 1812 - La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo le pertenece exclusivamente el derecho de establecer sus leyes y de adoptar la forma de gobierno que más le convenga.
Art 2º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - La soberanía del estado reside esencialmente en el pueblo y por lo tanto establece sus leyes y su forma de gobierno.

Art.3 Const. Cádiz 1812 - Son Españoles los hombres libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españas y los hijos de èstos.
Art. 3º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - Son ciudadanos los hombres libres que nacidos y residentes en el territorio de la República se hallen inscriptos en el Registro Cívico.

Art.4º Const. Cádiz 1812 - Los extranjeros que hayan obtenido carta de naturaleza.
Art. 4º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - Los extranjeros que después de cinco años se hallan inscriptos en el Registro Cívico.

Art. 5º Const. Cádiz 1812 - Los libertos que adquieren la libertad en España.
Art. 5º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - Los esclavos que de nuevo entrasen a nuestro territorio, adquieren la libertad. (1)

Art. 6º Const. Cádiz 1812 - El territorio español comprenderá… (Se detalla el territorio español de ese momento)
Art. 6º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - El territorio de la República Argentina comprenderá… (Se detalla el territorio argentino de ese momento).

Art. 7º Const. Cádiz 1812 - La Nación Española profesa la religión católica apostólica romana. La Nación Española la protege.
Art. 7ª Proyecto a la Asamblea del año 1813 - La religión católica es la religión del Estado Argentino. El la protege.

Art. 8º Const. Cádiz 1812 - La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes.
Art. 8º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - La potestad de hacer las leyes reside en el Congreso.

Art. 9º Const. Cádiz 1812 - La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey.
Art. 9º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en los depositarios del Poder Ejecutivo.

Art. 10º Const. Cádiz 1812 - La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los tribunales establecidos por la ley.
Art. 10º Proyecto a la Asamblea del año 1813 - Los ciudadanos tienen la libertad en los tribunales de justicia establecidos por la ley.

El resto del articulado, hasta el 54º, sigue el mismo método y continuar comparando, sería abusar de la tolerancia de los señores lectores y además no correspondería al objetivo de un comentario periodístico. El proyecto que nos ocupa merece, en copiado un 10, en originalidad un 0.

(1) No es verdad como erróneamente se enseña, que La Asamblea del año XIII había abolido la esclavitud. Había decretado la “libertad de vientres”. Es decir que todos los hijos de esclavos a partir del 31 de enero de 1813 deberían ser considerados hombres libres. Pero los que eran esclavos siguieron siendo esclavos. El proyecto de la Sociedad Patriótica en su artículo 5º dice que serían libres los esclavos que ingresen de otro país, pero los nuestros lo siguieron siendo.

Fuente documental. Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Investigaciones Históricas. Documentos para la Historia Argentina, Tomo XlX, La Asamblea del año XIII, Buenos Aires, 1922.