La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



martes, 30 de octubre de 2012

Carlos Andrés Ortiz


ROCA Y LA DEMONIZACIÓN DE LOS ANARCO - MARXISTAS INDIGENISTAS

Por: CPN Carlos Andrés Ortiz. Investigador de temas económicos y geopolíticos.
El dos veces presidente constitucional Julio Argentino Roca, fue elegido como blanco de la demonización sistemática por parte de la “intelligentzia” que responde a las vertientes anarquistas, marxistas, y otros “progresistas” varios; sectores a la vez muy influenciados por grupos y activistas del ultra indigenismo.
Jauretche –que conocía mucho de la colonización cultural y sus múltiples acciones-, utilizó con ironía el concepto de “intelligentzia” para englobar a diversos intelectuales y pseudo intelectuales que desde siempre estuvieron lejos de entender la REALIDAD NACIONAL, pero que han sido presurosos y fervientes repetidores de cuanta “opinión políticamente correcta”  emana de las usinas de difusión, las cuales no por casualidad son manejadas o están fuertemente influidas por  los factores del poder transnacional.
Por caso, esos fervorosos y usualmente muy agresivos difusores del ultra indigenismo, se niegan a reconocer que esas corrosivas acciones socio culturales, tendientes a fomentar odios y divisiones internas insalvables, están siendo activamente fogoneadas por diversas ONGs transnacionales, detrás de las cuales se advierte el accionar de Gran Bretaña y otras potencias del G 7. Con ello, esas perversas acciones buscan debilitarnos, como paso previo a lograr la nueva balcanización de nuestros Estados Nacionales, prefabricando mañosos e inexistentes “Estados” montados sobre pueblos indígenas, que con toda lógica habían sido incorporados a nuestros respectivos Estados Nacionales, en muchos casos con totales o muy buenas integraciones, tal como puede constatarse en prácticamente toda América Latina, mayoritariamente conformada por población surgida del pacífico mestizaje, verdadero crisol de nuevas variantes de la raza humana.
Como voceros mayores de esas acciones de inoculación de odios insalvables, y de prefabricación de interpretaciones históricas fuertemente sesgadas a los corrosivos dogmas del anarquismo y del marxismo (pretendidamente instalados como “verdades supremas”  de interpretaciones socio – históricas), se advierte el constante accionar de muy publicitados voceros de esos pensamientos, como O. Bayer y J. P. Feinmann.  Uno de los hechos difíciles de explicar es el grado de difusión del que gozan, siendo que objetivamente sus prédicas se dan de bruces con la Política Económica de claro corte neokeynesiano – desarrollista, ejecutadas en Argentina desde 2003 (e incluso poco antes), con orientaciones político – económicas que pueden calificarse como fuertemente heterodoxas, pero de ningún modo marxistas y menos aún  anarquistas.
Esas acciones de fogoneo a ultranza del indigenismo fundamentalista, además de buscar claramente la disolución nacional, al promover divisiones insalvables como pasos previos a fragmentar nuestra unidad político – territorial, están a la vez promoviendo un curioso “racismo inverso”, inoculando odios viscerales en contra de “lo diferente” a lo “originario”, montándose al efecto en mentiras y distorsiones históricas groseras, como la referente a los mapuches, que de “originarios” no tienen nada, pues han sido invasores que llegaron al territorio argentino mucho después de estar fuertemente instalados los criollos (hijos de españoles nacidos acá), y los múltiples mestizajes, que por lo general se dieron espontáneamente, en paz, e integrando fuertemente a pobladores de diversos orígenes, incluyendo en ello a gringos de diferentes orígenes, que desde los años de Don Juan Manuel ya se habían incorporado a la vida nacional en cantidades relativamente considerables.
 Otra de las distorsiones históricas es la construcción de la “leyenda negra” de la colonización española, omitiéndose adrede los factores positivos de esa notable epopeya histórica, posiblemente sin parangón en la Historia Mundial. Se omite mencionar, y mucho menos analizar, la gigantesca construcción del espacio geopolítico latinoamericano, único en el mundo por la notable unidad cultural dentro de la diversidad de nuestras particularidades nacionales, en un espacio geográfico que si se consolida pasará a ser el más extenso bloque político – cultural – económico del mundo, superando en su extensión incluso a la gigantesca Rusia bicontinental.
No existe en el mundo ninguna otra mega región, con semejante fortísima ligazón histórico – cultural, fruto de nuestra historia en común, lengua única con la cual podemos entendernos entre nosotros (considerando al  portugués como una derivación del castellano), y una religión en común –el catolicismo-, herencia hispánica transmisora a su vez del patrimonio religioso romano-ecuménico, que obra como sólido pegamento de la identidad cultural latinoamericana. Expresado esto con respeto a otros credos.
Curiosamente esos fervorosos fogoneros del  ultra indigenismo, omiten que el español  vino con  expresas indicaciones de integrarse a las poblaciones nativas, y que los nativos y los mestizos fueron considerados súbditos de la corona en pie de igualdad con los españoles peninsulares, durante la dinastía de los Habsburgos, cambiando ello con los afrancesados Borbones. Incluso muchos de los mestizos alcanzaron posiciones de preeminencia cultural y social, al estar integrados en total igualdad con los peninsulares.
Muy distinto fue el accionar de ingleses y franceses en América Del Norte, imbuidos del racismo determinista del calvinismo, que buscó la exterminación de la población originaria, y que hasta hoy no la integró a su fuertemente racista cultura. Esos mismos que hasta los años ’60 segregaban a  los negros, que hoy desprecian a los “latinos” (léase latinoamericanos con rasgos indígenas, muchas veces también con ancestros negros).
En ese contexto general, omitido en los análisis por sociólogos “progresistas”, periodistas superficiales o acomodaticios, y otros fogoneros del  divisionismo corrosivo y profundo; no pueden sorprender  las acciones de brutal patoterismo político-cultural, perpetradas por los que quieren imponernos a la fuerza el odio al dos veces Presidente Constitucional, General  Roca, llevando a cabo incluso brutales acciones de pretendidos derribos de monumentos, pintadas y agresiones diversas, que de “democráticas” precisamente no tienen nada, y si en cambio mucho de aplicación práctica de los “manuales de procedimiento” de Gramsci  y otros odiadores consuetudinarios.
No es nuevo ni casual tampoco, que los “progresistas” del marxismo, anarquismo y similares, hagan causa común con los poderes imperiales de fuerte impronta liberal, pues ya lo hicieron muchas veces, como en la vergonzosa y muy cipaya Unión Democrática de 1945/6, cuando comandados por el embajador norteamericano Spruille Braden, se alinearon comunistas, sociales, y otros “democráticos” a los que siempre el pueblo les resultó extraño y molesto, incluso despreciable. “Progresistas” de pico para afuera, elitistas en los hechos; y todos ellos fuertemente antinacionales.         
Comparaciones amañadas y fuera de la realidad y del contexto histórico, como las realizadas  por Carlos Del Frade, poniendo como similares a Roca y a Videla, muestran el sesgo tergiversado que fuera de toda lógica, pretende demonizar a Roca al compararlo con una figura execrable como la de Jorge R. Videla, pasando por alto “nimiedades” como las siguientes.
Videla fue un usurpador del poder, y comandó la primera etapa de un gobierno claramente destructivo, antinacional y entreguista del patrimonio nacional. Roca fue dos veces Presidente Constitucional, elegido en elecciones tal como se hacían en esos años. A su modo se consideró un patriota, y obró como tal. Enfrentó a los malones armados desde Chile (que no eran “carmelitas descalzas”), e incorporó La Patagonia a Argentina. Luego promovió la ocupación efectiva del Gran Chaco Argentino, a la vez que detuvo el expansionismo brasileño en Misiones. Fue dentro de los cánones de esa época, un gobierno progresista, y tuvo el mérito de crear el Ejército Argentino, entre otras acciones de consolidación institucional.
Claramente Videla concibió a Argentina como un dócil apéndice de EEUU, y obró en consecuencia, de acuerdo a la Doctrina de la Seguridad Nacional. Roca, ya sin el criterio de Patria Grande como la concepción de Rosas, se aboco sin embargo a consolidar la totalidad del actual territorio continental de Argentina, muy a diferencia de sus predecesores portuarios.
Videla puso en el poder real a la vieja y retrógrada oligarquía portuaria, sumada a la nueva oligarquía especuladora financiera, buscando retrotraer al país a la vetusta era del país-estancia. Roca de algún modo constituía en su momento la alternativa más progresista, logrando eclipsar al mitrismo, expresión del unitarismo portuario al cual poco pareció interesarle la integridad territorial más allá de los límites de la Pampa Húmeda, o poco más.



viernes, 5 de octubre de 2012


PROBLEMAS CON LOS INDÍGENAS EN LA FRONTERA SUR ENTRE 1814-1820 

Por: Roberto Antonio Lizarazu

Sabemos que entre 1814 y 1820 el Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se encontraba ejercido por diferentes  Directores de Estado; y que si bien es verdad que sus gobiernos carecieron del apoyo de la gran mayoría de la provincias, por su marcada tendencia centralista, también se debería reconocer que durante ese período se realizaron diferentes campañas con el objeto de asegurar y ampliar la frontera Sur de las provincias comprometidas por el flagelo de los reiterados ataques de distintos grupos indígenas.

Uno de esos intentos fue promovido por Alvear,  durante el transcurso de su fugaz Directorio. Confió en la pericia del coronel Pedro Andrés García, quien ya había trabajado desde 1811 en este aspecto, pero pretendió que los recursos para esta campaña fuesen sostenidos por el Cabildo de Buenos Aires. Por supuesto García recibió apoyo logístico y moral pero nunca recibió un solo peso. A pesar de ello, García conferenció con uno de los dos “ulmenes”  que eran como gobernadores generales que imponían sus dictados en todo el territorio dominado por los indios, y obtuvo franco apoyo para sus planes.

García proyectó una expedición que debía partir en abril de 1815, pero la sublevación de Álvarez Thomas (1) dio por tierra con el proyecto y García terminó confinado en Morón por algunos meses. En 1816 ya en el Directorio de Antonio González Balcarce, Pedro Andrés García y Francisco Javier de Viana, propusieron un proyecto de fortines avanzados, que deberían estar situados en los pasos del Río Colorado. Pero este proyecto no prosperó. Recién se llevó a cabo en la segunda campaña de Juan Manuel de Rosas.

El gobierno de Antonio González Balcarce entendía que se debía defender el área poblada sin aventurarse a realizar avances demasiado profundos que provocaran nuevas complicaciones. Y así fue como por decreto del 6 de diciembre de 1816, se restableció el Regimiento de Blandengues de la Frontera, antiguo cuerpo de caballería ligera creado en 1752 y disuelto en 1810. Como en su primitiva época, debía resguardar el área poblada, desde puestos avanzados de la frontera. Se adoptó el mismo uniforme con la sola variante de azul en las bocamangas en lugar del colorado original. Gorra para el servicio en guarnición, y sombrero de copa alta con penacho blanco y escarapela nacional para el trabajo en campaña. Además eran provistos de recado y bota de potro.

El primer escuadrón de los Blandengues de la Frontera, fue organizado por el coronel Juan Ramón Balcarce, uno de los hermanos menores del Director de Estado Antonio González Balcarce. Esa organización la realizó sobre la base de la 1ª. Compañía de Milicias que se encontraban acantonadas en las cercanías de Kaquel Huincul.  (Una laguna ubicada en el actual Partido de Maipú). Su nuevo destino fue Chascomús y se lo destinó al fuerte que fue reedificado para ese objeto.

El segundo escuadrón que estaba originalmente destinado a fundar un nuevo centro avanzado, que era el Fuerte San Martín, proyectado en la Sierra de Tandíl, en 1817 fue destacado provisoriamente en las instalaciones que habían sido abandonadas por la 1ª Compañía de Milicias, en la laguna de Kaquel Huincul. Se debe observar que solamente se realizó un enroque de tropas y no se avanzó absolutamente nada. Todo seguía igual.

En 1818, ya siendo Director de Estado Juan Martín de Pueyrredón, citó en Buenos Aires a una reunión extraordinaria de autoridades civiles y militares, para tratar de extender la frontera sur. Pero en la misma se desechó la idea por la cual la reunión había sido citada y se llegó a la conclusión que no había posibilidades materiales de ocupar hasta la Sierra de Tandil como se pretendía. Se dejó la fuerza permanente en la laguna de Kaquel Huincul, y se levantó el Fuerte de San Martín, no en Tandil, pero ubicándolo entre Maipú y General Rodríguez. Parece ser que el proyecto de Pueyrredón de avance de la frontera sur, de hecho resultó un evidente retroceso.  Un típico proyecto rivadaviano.

Este fracaso de Pueyrredón, dejó algunas definiciones de la inoperancia estatal sobre la materia,  que merece ser comentada. Es verdad que ante la indefensión por parte de las autoridades, algunos de los pobladores avanzados habían logrado mantenerse, gracias a las periódicas dádivas otorgadas; en armonía y sin malones importantes, en sus incipientes poblados y en sus aislados campos. Pueyrredón mismo, en el informe donde intenta explicar  los inexistentes logros, escribe: “Ellos (los pobladores avanzados) han sabido cultivar tales relaciones con los infieles vecinos, que han recogido el fruto de no ser incomodados por éstos. Así es que semejantes poblaciones son las que constituyen la verdadera línea por su inmediación al lugar del Fuerte, y por la proporción y necesidades que se hallan sus dueños de proteger a éste  (al Fuerte) y a su vez ser protegidos de él”.

Continúa Pueyrredón en su informe: “La  indispensable precisión de consolidar cuanto sea dable toda clase de relaciones con los indígenas de que resultaría un aumento al grado de sociabilidad que ya van éstos adquiriendo, y otras razones políticas y de conveniencia pública,  que no se expresan por demasiado obvias, convencen la necesidad de aumentar los establecimientos  (Los Fuertes) que están avanzados. Además  concediendo tierras a los que quieran dedicarse a la cría de ganados e industria como a la agricultura. Bajo estos principios los individuos que pretendan contraerse a estos ramos de labor, ocurrirán a este Supremo Gobierno a denunciar los terrenos desocupados que pretendan ocupar. Estos serán concedidos en merced, siempre que se cumplan los requisitos mencionados.”

No existe historiador alguno que sepa explicar la suerte corrida por esta iniciativa. El proyecto e informe de Pueyrredón fue enviado al Congreso Nacional a fines de 1817 y votado en 1818. Pero no debemos olvidar que para junio de 1819 Pueyrredón es reemplazado por José Rondeau, que en su segundo período como Director de Estado (9 de junio 1819 al 1 de febrero de 1820) se hace cargo del Poder Ejecutivo.

Como es de rigor Rondeau archivó el proyecto de Pueyrredón y promovió el propio. Considerando como más factible el establecimiento de nuevos fortines se comisionó  esta vez a Juan Francisco Ulloa y al coronel Feliciano Chiclana para la tarea. Estos celebraron una reunión o “parlamento”  con 16 jefes ranqueles, obteniendo el consentimiento para que se llevara a cabo el adelantamiento de la frontera sur.

Mientras tanto por el lado del oeste se buscaba el apoyo de los ranqueles y se designó al brigadier general Martín Rodríguez a que pactara con ellos. El 7 de marzo de 1820, ya en el gobierno de Ildefonso Ramos Mexía (Gobernador desde el 2 de marzo al 20 de junio de 1829) (1) se suscribía un tratado en el campo de Miraflores, propiedad del hacendado Francisco Hermógenes Ramos Mexía, que gozaba de gran ascendiente entre los indios a quienes representaba en el acuerdo (2). A esta reunión de Miraflores concurrieron los caciques Ancalifú, Tucumán y Trirnin, quienes investían la representación de todas las tribus establecidas en el arroyo Chapaleufú y las que acaudillaban Currunquel, Anquepan, Suan, Trintriloncó, Albuné, Lincon, Huletrú, Chañaa, Calfuiyan, Tretue, Pichiloncoy, Cachul y Luiay.

Intentaré resumir algunos artículos del Tratado de Miraflores, que considero más importantes. Por ejemplo en el artículo cuarto se señalaba que: “Se declara por línea divisoria de ambas jurisdicciones  (la Provincia de Buenos Aires y el territorio indígena) el terreno que ocupan en esta frontera los hacendados, sin que en adelante pueda ningún habitante de la provincia de Buenos Aires, internarse más al territorio de los indios.”

En el artículo quinto se obligaba a los indios a “devolver toda la hacienda robada”.  Pero todo quedó en expresiones de deseos y buenas intenciones. Los indios de las 20.000 cabezas de vacunos que se reclamaban, sólo devolvieron 500 y de los 3.000 equinos, ninguno. El artículo octavo que proclamaba la inviolabilidad de las jurisdicciones de ambas partes, nunca fue cumplido por nadie.  

Mencionando las actuaciones sobre este particular durante la gobernación de Ildefonso Ramos Mexía, daremos por terminado este período de los gobiernos de los Directores de Estado. En otro comentario completaremos con lo sucedido durante los gobiernos de los Gobernadores de la Provincia de Buenos Aires, en ejercicio del Poder Ejecutivo.




(1) Los Directores de Estado ejercieron el Poder Ejecutivo desde el 31 de enero de 1814 hasta el 11 de febrero de 1820. A partir del 12 de febrero de 1820 hasta el 7 de febrero de 1826, lo ejercieron los “Gobernadores de la Provincia de Buenos Aires, en ejercicio del poder Ejecutivo Nacional”.  Fueron diez funcionarios y oportunamente detallaremos el tema.

(2) Francisco Hermógenes Ramos Mexía, era hermano del gobernador Ildefonso Ramos Mexía. Adolfo Saldías en su obra Historia de la Confederación Argentina, precisa que Francisco Hermógenes Ramos Mexía fue el primer hacendado en la historia argentina  que compró tierras a los indígenas. En el caso específico de Miraflores, pagó a los indígenas mil pesos fuertes por esa tierra. Manteniendo con ellos excelentes relaciones  permanentemente.

Bibliografía General. Ricardo Levene.  Historia de la Nación Argentina. Desde los Orígenes hasta la Organización Definitiva en 1862. Vol. VI. Primera Sección, Pág. 630 a 646, Librería El Ateneo, Editorial, Buenos Aires, 1962.




domingo, 16 de septiembre de 2012



BICENTENARIO DE LA BATALLA DE TUCUMÁN
GRANDES PROTAGONISTAS DE NUESTRA HISTORIA – Hoy “El Caudillo de Tucumán”.


Por: Licenciado Jorge Nelson Poma

Hay tanta bibliografía respecto a la Batalla de Tucumán librada el 24 de septiembre de 1812, pero pocos mencionan el Milagro que llevara al triunfo criollo en aquel Campo de las Carreras, tal vez por falta de credibilidad en los hechos y lo que creo más común: la carencia de Fe.

Hagamos honor entonces a este Bicentenario de aquella gesta increíble liderada, aunque usted no lo crea, por “La Virgen Generala”, nuestra Señora de Las Mercedes (15), actual Patrona del Ejército Argentino por aquel trascendental hecho que marcara un hito fundamental en el camino a la Independencia Nacional.

Nuestro querido Ejército del Norte entregado por Pueyrredón, semidestruido por cierto, fue tomado por nuestro Héroe preexistente al Padre de la Patria, esa simbiosis de Doctor y General que lo combinan a integrar uno de los más importantes “Grandes Protagonistas de Nuestra Historia” Don Manuel del Corazón de Jesús Belgrano.

Ya Pueblo y Ejército en el Éxodo Jujeño, unidos en un compromiso valiente al dejarlo todo, quemarlo todo, para despojar al enemigo de recursos como lo son: la alimentación, el abrigo, el ganado  o la provisión logística para el material de guerra, marchando desde Jujuy a Tucumán, con un Tristán intentando acosar la retaguardia de nuestros criollos que indelebles seguían la actitud y el temple ejemplar del líder que trasmitía la esperanza de la libertad. (1)

Mientras en Buenos Aires, el Triunvirato especulaba en rendir la Revolución ante la posible vuelta al trono de Fernando VII, Belgrano adquiría una férrea disposición a combatir al enemigo en Tucumán y es una de las razones de su desobediencia, ya Rivadavia demostraba su juego pendular: pertenecer a los ingleses o volver a pertenecer a los españoles.(2)

Este pensamiento estratégico militar y político de Belgrano es reforzado con el envío de una diputación desde Tucumán a su campamento en el cual le manifestaba que el pueblo tucumano adhería a resistir en su terruño al invasor. (3) Esto sumado al triunfo de Las Piedras de la Retaguardia Belgraniana sobre la avanzada de Tristán el 2/9/12, produjo un giro de 180º en el estado de ánimo de todos lo Patriotas, predisponiéndolos a darlo todo con tal de erradicar el colonialismo en América. Se terminó el hambre, la sed, las angustias, sólo primaba la sed de victoria, el hambre de libertad y el amor a la Patria Independiente.

De inmediato se comienza la organización de la defensa, todo lo que es criollo se pone a las órdenes de Belgrano, llegan refuerzos de Catamarca y Santiago del Estero, se prepara el campo de batalla y en caso de fracasar se prepara también la plaza principal de Tucumán, con las calles con trampas improvisadas para el caso. No esperaban a cualquiera, sabían los antecedentes del Brigadier Pío Tristán, quien gozaba del prestigio que lo situaba entre los más valientes guerreros realistas. (4)

Belgrano que en unos seis meses logró levantar los despojos de un grupo desahuciado y desanimado de hombres mal trechos que no alcanzaban a constituir ni un regimiento cuando los recibió en la Posta de Yatasto, en el mismo lugar donde luego lo entregaría a San Martín, ahora en las vísperas de jugarse el todo por el todo por la libertad e independencia, ya llega a los dos mil hombres contra los cuatro mil de Tristón. (5)

Pero el mejor ejército que poseía Belgrano es la sólida Fe por sobre todo, le quedaría bien aquel axioma criollo que refiere a que “En Dios confiando y con el mazo dando” porque esa profunda Fe queda demostrada en varios documentos, entre ellos este: La Divina Providencia nos abra un camino para mejorar de suerte, y que la Patria se vea libre de tantos apuros que la rodean” . . . “Soy verdadero cristiano, católico, apostólico, romano”. (6)

Ya en las vísperas de la contienda, Belgrano envía diferentes oficios al Gobierno de Bs. As. Justificando su desobediencia de continuar la retirada, que no era tal, sino un deliberado plan de desgaste del enemigo y en tal situación entre otros expresa: “Acaso la suerte de la guerra nos sea favorable como lo fue el 3, lo que también ha alentado a los soldados y movídolos a desear  nueva ocasión de distinguirse”. (7)

En este párrafo señalado, observamos un hombre que es toda humildad e inteligencia o lo que es lo mismo decir la astucia en su más exquisita expresión, pero sabía que a partir de este momento, se abrían dos frentes desde Tucumán hacia el Norte con los realistas y hacia el Sur con el Gobierno de Bs. As., entonces hacia el Norte con las armas y hacia el Sur con astucia, entre nosotros, hay que tener mochila para soportar este peso adicional, sólo un Grande despojado de todo interés de riquezas o poder, puro Espíritu de Libertad e Independencia pudo tener la fuerza magistral de uno de los máximos valores de los Grandes Protagonistas de Nuestra Historia.

En Bs. As. Temblaban los miedos a España, tanto a los que venían desde el Alto Perú de Goyeneche y con Pío Tristán a la cabeza de las tropas, como temblaban también ante las noticias que España enviaría refuerzos a Montevideo, tantos miedos a los que bien le viene esta frase conocida de nuestro Héroe también dejando traslucir su desobediencia: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas y no ven la sangre de sus hermanos, … También son esos los que critican las determinaciones de los jefes. Por fortuna dan conmigo que me río de ellos, y hago lo que me dicta la razón, la justicia y la prudencia y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria.” Manuel Belgrano.

Cual será nuestro destino, pensaría Belgrano, las decisiones en soledad son decisiones valientes y responsables, si bien se encontraba rodeado de valientes de la talla de Balcarce, Zelaya, Díaz Velez, Dorrego, Paz, Lamadrid, Alvarado y tantos más, como el Gaucho o Soldado desconocido que no podemos dejar de homenajear en todo momento, le quedaba un aliado más Nuestra Madre del Cielo, justo el 24 de septiembre es la festividad litúrgica de Nuestra Señora de las Mercedes, entonces Belgrano decidió involucrarla en la protección de los Patriotas de las bien conocidas actitudes sádicas que habían adoptado los españoles con aquellos que consideraban rebeldes a la corona.

Belgrano solicita la imagen de la Virgen para rendir homenaje y hacer jurar a sus tropas a Nuestra Señora de las Mercedes, que lucharían en defensa de la Patria bajo su protección celestial, todos lo hacen, no se sabe si en el cuartel o en el templo de la Virgen, los documentos son contradictorios pero el hecho es el mismo.

Inicia Belgrano con el Ejército del Norte una cadena de oración, rezando el Rosario en todos los atardeceres de la víspera de la contienda, también involucró al pueblo entero con sus mujeres, ancianos y niños, logró una unidad de fortaleza espiritual impresionante, así arengaba a sus tropas y pueblo en general: La Santísima Virgen de la Merced a quien he encomendado la suerte del Ejército, es la que ha de arrancar del enemigo la victoria”. (8)

LLEGÓ EL DÍA: 24 de septiembre de 1812 – Festividad de la Virgen de las Mercedes.

El día 23 comienzan las maniobras propias o preliminares al combate, Belgrano sitúa las tropas al Norte de la Ciudad esperando a Tristán como la lógica lo indicaba, sus espías detectaron que así estaba sucediendo, entonces Belgrano retira sus hombres a la Ciudad, tal vez como medida de engaño para desorientar a los españoles y a las dos de la madrugada del 24 los sitúa nuevamente en las posiciones originales y que eran harto conocidas por sus soldados, astuto nuestro Prócer.

La noche ofrecía una cobertura a nuestros patriotas que conocían bien cada senda y rincón, obstáculos y lugares accesibles como los problemas para su desplazamiento en otros sectores del lugar. En contraposición los realistas no conocían el terreno y tampoco esperaban una gran resistencia contradiciendo un axioma fundamental de la guerra: “No subestimar al enemigo” y la soberbia pudo más en el espíritu de la realeza respecto a la realidad.

Pero Pío Tristán decide sortear la Ciudad, cruza por el Oeste para posicionarse en el Sur de Tucumán cortando la retirada de las tropas belgranianas y exponerlos a ser aniquilados en el lugar, ocupa entonces el denominado Campo de las Carreras. En tanto que nuestro Prócer deja documentado esta maniobra expresando: “El campo de batalla no había sido reconocido por mí, porque no me había pasado por la imaginación, que el enemigo intentase venir por aquel camino a tomar la retaguardia del pueblo, con el designio de cortarme toda retirada, por lo tanto me hallé en posición desventajosa, con partes del Ejército en un bajío”. (9)

Sin dudarlo un instante, el Creador de las Banderas, reubica sus tropas en el Sur de la Ciudad de Tucumán en orden de batalla con toda la infantería en el centro y la caballería en ambas alas con el apoyo de la artillería o cañones de montaña, de modo tal, para sorprender a las tropas de la Península Ibérica que aún no se habían aprestado a la batalla, vale decir, aún no habían adoptado posiciones de lucha ni descargado de las mulas los enceres de guerra como son los cañones.

A media mañana ya las tropas españolas adoptaron un orden de batalla convencional como era costumbre o por decirlo así “Automático”, algo así como reglamentado, pero su sorpresa era grande aún, ventaja importantísima que favorece en gran medida al que obtiene el denominado “Factor sorpresa”. (10)

El encuentro se inicia con la apertura de fuego de la artillería belgraniana que produce serios y acertados blancos que descalabra a uno de los batallones peninsulares que reacciona en una carga de bayoneta en forma aislada y sin conocimiento de Pío Tristán (¡Eso no se hace! dirían Von Clausewitz y Sun Tzu). (11)

Ante este error táctico garrafal, nuestro Prócer, ni lerdo ni perezoso aprovecha esa oportunidad y contraataca con infantería en el lugar del descontrol enemigo y con la caballería en una de sus alas a órdenes de Balcarce (futuro yerno de San Martín) desbaratando la caballería realista que no lograba comprender la bravura de los criollos a pesar de lo mal armados y vestidos que estaban. Debemos considerar que un ejército se basa en la disciplina y ello es orden, prolijidad, obediencia, etc., entonces, como es posible que ante un ejército impecable como los españoles, una horda de gauchos a bolas y machete pudiera ponerlos en apuros? Obviamente la respuesta es fácil: esclavitud o ¡Libertad e Independencia! La elección es motivación suficiente. (12)

“Sorprendidos y aterrados a la vista de un espectáculo tan imponente como nuevo para ellos, no supieron tomar otro partido que el peligroso de acabar por desordenarse y acogerse al inmediato bosque. Este funesto ejemplo, que fue desgraciadamente seguido por los demás batallones, dio ocasión a que los intimidados y confusos infantes disidentes los persiguieran con audacia, hiriendo y matando sin piedad a los que pudieron alcanzar de los realistas”. (13)

En esa confusión y entrevero, adviene un  hecho sobrenatural, se desata un feroz huracán desde el Sur que traía en su seno una manga de langostas, explica el historiador tucumano Dr. Manuel Lizondo Borda, detallando el desbande que produjo en las tropas peninsulares, parecía que la Virgen de las Mercedes protegía a nuestros criollos, la manga de langosta era tal que oscureció el día que, hasta ese momento, no tenía nube alguna, el aspecto en que se convirtió era terrorífico.

Los criollos que conocían las langostas, en el fragor del combate no podían distinguir los golpes de las balas en los cuerpos de los langotazos o golpes de langostas que caían en picada sobre ambos contrincantes, pero que producían mayor efecto de terror en los ibéricos que en nuestro gauchos, imaginemos la confusión descomunal que se había armado por algo no humano que influía y castigaba severamente al enemigo colonialista. No podían ver, menos apuntar, disparaban a cualquier parte, el caos se apoderó de los peninsulares y cundió el pánico, tanto así que en realidad estaban expuestos a la suerte o al destino elegido por la Madre de Dios y Madre Nuestra, Santísima Señora Virgen de las Mercedes.

Los esfuerzos de organizar y dar órdenes de combate por parte de ambos conductores eran bloqueados por la confusión cada vez mayor, parecía que nadie sabía quien era el dominante del Campo de las Carreras de Tucumán, ya llegaba el atardecer de aquel memorable 24 de septiembre, Belgrano meditaba y evaluaba una situación poco común, mientras Tristán a una legua del Campo de Batalla intentaba recomponer lo que le quedaba, el resto había huido o era prisionero de los patriotas.

Tristán se acerca a la Ciudad con intención de tomarla y amenaza con incendiarla, a lo que Díaz Velez le responde que pasaría a cuchillo a los prisioneros al observar el primer rancho de los arrabales de la Ciudad prenderse fuego. Esta seguridad de Díaz Velez se debía a que recientemente se había sorprendido a la columna logística principal de los realistas y se obtuvo el premio mayor en enceres de guerra y valores por lo que la alegría no se hizo esperar echando a vuelo las campanas de la Ciudad.

Mientras Belgrano con unos doscientos jinetes intentaba entrar en la Ciudad que no sabían en manos de quien estaba, se estableció al Sur de la misma y continuaba reuniendo sus hombres. Al amanecer del 25 se dirigió ya con quinientos hombres nuevamente a la Ciudad, en las afueras también estaba Tristán que le dispara unos cañonazos, pero Belgrano más que atacar, lo intimó a la rendición. Las tropas españolas no se rinden le contesta Tristán y quedan ambos contendientes en un especie de “Status quo” hasta el amanecer del 26, día en que Belgrano decidió atacarlo y para sorpresa de nuestro Prócer, no había a quien atacar, los españoles habían emprendido el camino a Salta.

“Los mismos prisioneros enemigos decían que a la hora de la acción en la línea del Ejército Tucumano vieron una Señora vestida de blanco y que les batía el manto sobre los militares y que por eso las balas no les hacían nada, como fue que sólo dos faltaron que fueron Miguel Rivadeneira y Tomás Balor. Por eso se cree que esta Señora fue nuestra Madre de Mercedes”. (14)

Hay mucho más que brinda testimonio de Fe en la participación de nuestra Señora de las Mercedes en el Combate o Batalla de Tucumán y es por ello que nuestro querido Héroe de la Patria, a pesar de las tramas rivadavianas en su contra y posteriormente contra San Martín, la designa “La Virgen Generala” que hoy continúa siendo la Patrona del Ejército Argentino. Belgrano hizo una misa en Acción de Gracias y depositó su bastón de mando entre los cordones del ropaje de la imagen, proclamándola en agradecimiento por la Victoria de Tucumán como Generala del Ejército Argentino.

Como este ejemplo, los hay por miles en las promesas a la Santísima Inmaculada Concepción de María bajo las distintas Advocaciones, tal como podemos observar en el Santuario de Luján, donde sables, bastones de mando, medallas y otros enceres militares fueron ofrecidos en promesa por agradecimiento a los pedidos cumplidos. Así como mencionamos la Basílica de Luján corre el mismo destino en Fátima, tal en Río Blanco, San Francisco de Salta y Jujuy o las Catedrales Provinciales y tantos más.

El Dr. Agustín Molina y quien luego fuera Obispo de Santiago del Estero, se refiere al Caudillo de Tucumán en estos términos: “El modesto caudillo, tan religioso como intrépido, atribuye a Dios la victoria y a su Augusta Madre María le consagra parte de sus despojos en prueba de su reconocimiento, y determina se solemnice en honor suyo una función devota”.

Para culminar el objeto de esta investigación, las palabras propias del Caudillo de Tucumán, para el nombramiento de la Virgen de las Mercedes como Generala del Ejército, según el Padre Joaquín Tula son: “A Ti sola, Oh Reina de los Cielos y Madre de mi Señor Jesucristo os debemos el triunfo que ha obtenido el Ejército de la Patria y hoy te nombro Generala del Ejército. Y le colocó el bastón en la mano y se retiró bañado en lágrimas . . .”

A lo que observamos que nuestro pueblo, es un pueblo devoto que sólo desea la paz y el bien, pero cuando algo pone en peligro a la Patria, reverdecen las aptitudes guerreras del Pueblo Argentino que Jura con Gloria Morir o vivir con libertad e independencia.

Un maravilloso testimonio en homenaje al hoy Bicentenario de la Batalla de Tucumán “Sepulcro de la Tiranía”, cuanto honor y valor de los hombres que nos dieron la Libertad e Independencia, guiados por la Fe y el amor al prójimo dejando todo interés personal de lado. A veces me pregunto ¡De qué estaban hecho esos hombres? Y mi respuesta sigue siendo la misma que a muchos otros interrogantes: ¡Volver a los valores fundacionales de la argentinidad y erradicar toda actitud rivadaviana que aún hoy subsisten en algunos “Perduellis” que no comprenden las raíces de la verdadera Grandeza Nacional!

Esto es sin duda la punta del ovillo de esa parte de la historia tan rica de nuestra Amada Patria Argentina, “Victoria del 24 de septiembre de 1812 bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes”, todo no se puede traslucir en un pequeño artículo por su extensión y sin ser el dueño de la verdad, en este día memorable Día del Bicentenario de la Batalla de Tucumán, en la búsqueda de nuestra Segunda Independencia y recordando a uno de los más Grandes Protagonistas de Nuestra Historia, saludo a todos cordialmente.

(1) El Emblema Nacional que guiaba al Pueblo y Ejército unidos en la búsqueda de la Libertad, era la 2da Bandera Nacional creada por Belgrano que hoy luce con orgullo en el Salón de las Banderas en la Casa de Gobierno en San Salvador de Jujuy. La 1ra fue con la que represento a la Campaña del Paraguay en 1810 y cuyos colores hoy los heredara la Provincia de Misiones. Y la 3ra y definitiva fue la aprobada por la Asamblea del Año XIII Jurada y Heredada en custodia  en el Monumento a la Bandera en Rosario – Santa Fe.
(2) Parafraseando a un amigo aquellos que luchan por la libertad e independencia no tienen que pensar en cambiar de correa sino en dejar de ser perro.
(3) Diputado del latín deputatus (Evaluar y destinar para un fin). Un Diputado es entonces alguien escogido, evaluado y destinado a representar el pueblo. Que es el envío de una diputación: un emisario en representación de ciudadanos.
(4) Realistas: se deriva del latín refiriéndose a la monarquía y su defensa, pero que en definitiva sería algo así como la simbiosis de los términos Real y Lealista o leales a la corona española.
(5) Un ataque terrestre de 2 a 1, no es un ataque lógico, lo normal es un mínimo de 3 a 1. En Malvinas nos atacó el Pirata con una fuerza terrestre de 3 a 1 pero con todo el espacio aéreo y marítimo 100% en poder de ellos. Existe variedad en los números de distintos autores, pero en general todos coinciden en esta proporción de 2 a 1.
(6) Oficio a Belgrano desde Jujuy al Gobierno 19/5/12 y Oficio desde Campo Santo el 21/4/12 – Archivo General de la Nación (AGN).
(7) Oficio de Belgrano al Gobierno desde Río Tucumán el 12/9/12 – AGN.
(8) Antonio Zinny – Historia de los Gobernadores de las Provincias Unidas del Río de la Plata – 1920.
(9) Museo Histórico Nacional: Memorias y Autobiografías – Bs. As. – 1910.
(10) Uno de los tradicionales Principios de la Guerra que deben ser respetados si persigues la victoria.
(11) Ambos famosos estrategas que escribieron “De la Guerra” el primero de origen alemán del siglo XVIII y “El Arte de la Guerra” de origen Chino del Siglo V A.C.
(12) No se brindan mayores detalles, aunque sumamente interesantes, porque se desvirtuaría el objeto de este ensayo.
(13) Memorias del General español García Camba.
(14) Padre Joaquín Tula – Discursos y escritos de Tucumán – 1915.
(15) Las Mercedes reales son las donaciones de bienes (de su patrimonio personal y de la corona) y títulos a cambio del apoyo dado a la alta nobleza o del clero en pago de algún servicio) tienen su origen en Castilla y fueron aplicados a las colonias. Durante las primeras décadas a partir del Descubrimiento, los reyes hacían Mercedes gratuitas de tierras, con el fin de estimular la ocupación efectiva del territorio, y asignar a los conquistadores, fundadores o colonos un medio de vida que les permitiera sostenerse en él y actuar como soldados para la defensa contra acometidas de los indígenas o contra los intentos de invasión de potencias enemigas.

FUENTE DE CONSULTA: conclusiones propias derivadas de las siguientes piezas bibliográficas:

-         La Virgen Generala – Padre Cayetano Bruno – Editorial APIS – Rosario – Argentina – 1954.
-         Documentos varios del Archivo General de la Nación.
-         Artículo de Andrés Mendieta – 23 de agosto de 2009.
-         Manuel Lizondo Borda - Instituto Nacional Belgraniano – Buenos Aires – Argentina - 1995.
-         Internet.

martes, 11 de septiembre de 2012


EL ESTATUTO DE 1815


Por: Roberto Antonio Lizarazu

Entre la Revolución de abril de 1815 que derrota al Director de Estado Carlos María de Alvear y el Congreso de Tucumán de 1816, donde se declara la libertad e independencia de nuestra patria, existió un intento fallido de organización nacional, uno más de la larga lista de frustrados aprontes sobre el particular. De varios de ellos ya nos hemos ocupado en este blog, pero hoy es el turno del Estatuto de 1815.

Recordemos que la revolución de abril de 1815 estaba consumada y por primera vez, desde que se iniciara el movimiento de mayo de 1810, participaban en el intento de conformación nacional diferentes voces de regiones y provincias que antes habían sido silenciadas algunas de ellas por las armas y otras por la política del centralismo portuario.

La generalidad de las provincias recibieron con júbilo y alivio la desaparición de Alvear y los suyos. Otro tanto sucedió con las tropas de los diferentes ejércitos que se mantenían para defender la independencia lograda ante la dependencia colonial. Cuando un país se encuentra sumido en una guerra de independencia, es disparatado no hacer política afín con las tropas que la realizan. Son los que ponen el cuerpo y sacrifican sus vidas y bienes para llevar a cabo la tarea. Es  obligación de las autoridades escuchar sus reclamos y gobernar acorde al objetivo común: La independencia nacional aún no lograda. Todos eran concientes que los esfuerzos que provocaban las guerras civiles  restaban fuerza a la prioridad que debía ser la lucha por la independencia. El que suponga que la tropa no reparaba en ese detalle fundamental, subestima a la misma que, en su mayoría, por no ser instruida y no saber leer ni escribir, no quiere decir que no reparaba en lo que le convenía o la perjudicaba.  En este momento el Cabildo de Buenos Aires, igual que en 1810, estuvo a la altura de las circunstancias.

Ahora bien, derrocado Alvear, era necesario impedir que la acefalía trajese trastornos a la revolución. Imposibilitados para efectuar una consulta general y rápida, el Cabildo procedió a elegir al nuevo Director de Estado. El 19 de abril los vecinos de Buenos Aires procedieron a elegir por votación secreta, tres electores por cada uno de los cuatro departamentos en que estaba dividida. El 20 de abril, reunidos los electores, eligieron a su turno para el cargo de Director de Estado al general del ejército del Perú, José Rondeau. Pero para remediar su momentánea ausencia, decidieron designar un suplente o interino: al coronel Ignacio Álvarez Thomas.

No terminó en esto el Cabildo. Adoptó algunas medidas con las cuales creyó poder impedir el nepotismo y la dictadura. Fue así como imaginó crear al margen del Poder Ejecutivo un poder moderador de las acciones del mismo. Una Junta de Observaciones que como su mismo nombre indica, observara las medidas del Ejecutivo, y como mencionaba en sus funciones: “Fuese capaz de contener los grandes abusos que hemos experimentado en materia política, que restituya la libertad de Imprenta, la seguridad individual, y demás objetos de pública felicidad, reclamando la menor infracción a las mismas de la manera más enérgica”.

La Junta de Observaciones, durante el gobierno del Director de Estado, José Rondeau,  se integró con las siguientes personas: Esteban Agustín Gascón, Pedro Medrano, Antonio Sáenz, Mariano Serrano y Tomás M. Anchorena. Eran miembros suplentes de la Junta Domingo Zapiola y Manuel Obligado. Todos tenían el cargo de Diputado. Este fue el primer proyecto de Gobierno biforme del período independiente. Hasta ese momento habíamos tenido como Ejecutivo a triunviratos o unipersonales. (1)

Al mes de constituirse la Junta, el doctor Gascón entregaba al Cabildo el Estatuto que se había encomendado. Como nos podemos dar cuenta cinco personas no pueden tener la capacidad intelectual para redactar un proyecto constitucional más o menos original y serio. En realidad era una mala copia del proyecto presentado por Monteagudo  en 1813. Con el agravante que mientras en 1813 se deseaba contar con un Ejecutivo fuerte y dominante ahora el Cabildo pretendía un Ejecutivo controlado por una Junta de Observaciones. Según Emilio Ravignani, en “Historia Constitucional Argentina”,  “el proyecto presentado por la Junta pretende ser federal pero su contenido resulta marcadamente unitario. En la 1ª Sección, trata del hombre en la sociedad. Fija así que todo habitante del territorio del Estado, sea americano o extranjero, sea ciudadano o no, goza de seis derechos, a saber: la vida, la honra, la libertad, la igualdad, la propiedad y la seguridad.”

“En el capítulo II adopta a la religión católica apostólica romana como religión de Estado. En el capítulo III determina las condiciones de la ciudadanía y organiza luego los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Refiriéndose el legislativo, determina que reside su poder en los pueblos originariamente, y que hasta la determinación del Congreso General de las Provincias, la Junta de Observación sustituirá en vez de Leyes y Reglamentos Provisionales en la forma que éste prescribe, para los objetos necesarios y urgentes.”

Ahora viene el articulado que el Cabildo pretendía respecto al Ejecutivo que fuese moderado y controlable por la Junta.

Dice Ravignani: “La sección tercera determina todo lo relativo al Poder Ejecutivo.  Lo ejerce un Director del Estado; deberá tener treinta y cinco años, duraba un año en sus funciones y su tratamiento era el de Excelencia. Sus facultades eran las de nombrar embajadores, cónsules, etc., vigilar sobre el aumento de la población, agricultura y comercio: arreglo de minería, controlar impuestos aduaneros, correo, postas, camino, etc. Además nombraba tres secretarios de gobierno, guerra y hacienda, así como la designación de sus respectivos oficiales.”

Es verdad que algunas limitaciones le imponían al Ejecutivo el proyecto de Estatuto. “El Ejecutivo no podrá disponer expedición alguna para fuera de la provincia  (de Buenos Aires) ni imponer pechos (2), contribución, empréstitos ni aumentos de derecho de ningún género, sin previa consulta y determinación de la Junta de Observaciones unida con el Excmo. Cabildo y Tribunal del Consulado”.

El artículo 30 de la Sección III es el que determina que el Director de Estado luego de posesionarse del mando, debía invitar “con particular esmero y eficacia a todas las ciudades y villas de las provincias interiores para el pronto nombramiento de diputados que hayan de formar la Constitución”,  y a continuación precisa que dichos representantes debían reunirse en Tucumán, (3) en donde acordarían el lugar en que continuarían sesionando.

La Sección cuarta trata del Poder Judicial, cuyo ejercicio, hasta tanto se conocieran las providencias que al respecto tomase el Congreso General, residiría en el “Tribunal de recursos extraordinarios de segunda suplicación e injusticia notoria: en las Cámaras de Apelaciones y demás juzgados inferiores.”  A continuación determina la absoluta independencia de dicho poder con respecto al ejecutivo.  
Tanto el Director de Estado, como los diputados para el congreso General, los Cabildos seculares de las ciudades y villas, los gobernadores de provincias y los miembros de la Junta de Observación, debían ser nombrados por elecciones populares.

En cuanto a las fuerzas militares, hacía el distingo entre las tropas “Veteranas”, las “Milicias Provinciales” y las “Milicias Cívicas”. Las primeras dependían del Ejecutivo, pero con la limitación que no podían participar en problemas de guerra civil. Las “Milicias Provinciales” continuarían rigiéndose por un Reglamento de la época colonial del 14 de enero de 1801. Y las “Milicias Cívicas” se formaban con todo habitante del Estado nacido en América; con todo extranjero de más de cuatro años de residencia; con todo español europeo  con carta de ciudadanía  y todo negro y pardo libre. Los componentes de las “Milicias Cívicas” estaban obligados a prestar servicio desde los quince hasta los sesenta años y estaban a las órdenes del Cabildo.

En la última sección se trata de la “Seguridad Individual” y a este respecto El Estatuto transcribe algunos conceptos que se puede rastrear muy fácilmente y que aun hoy perduran en nuestra CN vigente. Se refiere en “Seguridad Individual” a que “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan el orden público, ni perjudiquen a un tercero, están solo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de un Magistrado”. Añade luego “Que ningún habitante será obligado a hacer lo que no manda la ley clara y expresamente, ni privado de lo que ella del mismo modo no prohíbe”. Esta frase con algunas pequeñas modificaciones los autores de “El Estatuto” la toman del proyecto de Monteagudo de 1813, quien a su vez la toma de la Constitución de los Estados Unidos. Por otra parte se registra en la de 1853 y perdura en todas sus modificaciones hasta la actualidad en el Art. 19º de la CN de 1994.

“El Estatuto” de 1815, una vez firmado por sus redactores fue comunicado a las provincias para su jura y Álvarez Thomas invitó a las provincias a designar diputados. Pero todo fue en vano. Resumiendo: Salta y Jujuy juraron con observaciones. Tucumán la juró y reconoció. Todo Cuyo (Mendoza, San Luís y San Juan) prestó su acatamiento al Director Álvarez Thomas, pero la Junta de Guerra presidida por San Martín, declaró que no reconocía en “parte alguna” el proyecto enviado. La Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos y Misiones, dependientes de Artigas, ni siquiera recibieron el texto a considerar. Córdoba y Santa Fe nombraron diputados pero respondieron con tantas observaciones que era imposible arreglar todas las oposiciones. Como nos señala Diego Luís Molinari en “El Gobierno de los Pueblos”,  El Redactor del Congreso Nacional, Buenos Aires, 1926. “La prevista fugacidad del Estatuto fue nada en comparación a su aplastadora ineficacia como instrumento político en el interior de nuestra patria”.

(1) No confundir los ejecutivos biformes con la institución vicepresidencial prevista en la CN de 1853, que si bien forma parte del PE tiene funciones completamente diferentes.

 (2)  Imponer pechos en castellano coloquial de 1800 significaba: Quedarse sin nada en el cuerpo o dejar sin nada en el cuerpo a alguien. Sería el equivalente al actual: Quedarse en pelotas. En 1800 se decía: Quedarse en pechos.

(3)  En realidad el proyecto de Monteagudo de 1813, presentado ante la denominada “Asamblea del año XIII”, fue el primero en sugerir, un pensamiento federal, igualmente como lo sugiere el “Estatuto de 1815”, que las asambleas constituyentes se realicen en Tucumán, con el objeto de descentralizar el funcionamiento gubernamental  que se radicaba en Buenos Aires.