La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



viernes, 25 de enero de 2013



HÉCTOR PEDRO BLOMBERG

Por Roberto Antonio Lizarazu

“Y la fama es puro cuento” (Del tango Mi Vieja Viola, de Humberto Correa)

Varios años antes que Héctor Pedro Blomberg (18 de marzo 1889 – 3 de abril 1955) adquiriera un inusitado reconocimiento y  aceptación social por su notable obra como autor de letras de milongas, triunfos, rancheras,  valses, canciones y tangos, ya era un consagrado literato cuyas obras excedían de manera generosa, lo que luego lo consagraría como un famoso autor nacional.

Entre 1920 y 1933, (1) escribe y edita nada más ni nada menos que:

           “Las puertas de Babel”, novelas.
           “A la deriva”, canciones de los puertos y los mares.
           “Pancha Garmendia”, poema trágico.
           “Bajo la Cruz del Sur”, nuevas canciones de tierra y mar.
           “Los habitantes del horizonte”, novelas.
           “Los soñadores del bajo fondo”, novelas.
           “Las islas de la inquietud”, poesías.
           “Los peregrinos de las espuma”, novela.
           “La otra pasión”.  novela.
            “Los pájaros que lloran”, cuentos de la guerra del                     Paraguay.
             “Naves”, relatos del mar.
             “Las lágrimas de Eva”, novelas.
             “El pastor de estrellas”, poesías.
             “La pulpera de Santa Lucía”, y otras novelas históricas en un solo tomo. Además de “La pulpera…” se publicaron en ese mismo volumen, “La mazorquera de Monserrat”, “La sangre de las guitarras”, “La leona de los llanos”, “La guitarra del Cerrito” y “Panchita Nelson”.
              “La mulata del Restaurador”, novela histórica.
              “La cantora de la Merced”, y otras novelas históricas en un solo volumen.  Además de “La cantora de la Merced se publicaron en ese mismo volumen “La parda Balcarce”, “Los cantores del sauce de la luna”, “María la federala”, “Los jazmines de San Ignacio”, “La mudita de las carretas”, “Rosa de los sauces”  y “La zamba de sangre”.

Luego para no aburrirse editó una trilogía pedagógica dedicada a alumnos de la primaria de gran éxito editorial  en su momento. “Pensamiento”, lecturas escolares, primera parte. “El sembrador”, lecturas escolares, segunda parte y “El surco”, lecturas escolares, tercera parte.

Tampoco se privó de la poesía. En 1934 edita su hijo predilecto, según sus palabras, bajo el título de “Poesías selectas”.

Con Ignacio Corsini, “El Caballero Cantor”, grabaron: “El adiós de Gabino Ezeiza”  (milonga), “La pulpera de Santa Lucía”  (vals), “La mazorquera de Monserrat”  (tango), “Violines gitanos”  (tango), “Tirana unitaria”  (tango), “La viajera perdida”  (tango), “La que murió en Paris”  (tango), “Siete lágrimas”  (canción), “La guitarrera de San Nicolás”  (vals), “No quiero ni verte”  (vals), “Los jazmines de San Ignacio”  (canción), “La canción de Amalia”  (vals), “La china de la mazorca”  (canción) y “Me lo dijo el corazón”  (tango).

Ignacio Corsini fue su amigo y cantor casi exclusivo, con la rareza que Magaldi registró La Parda Balcarce (canción) el 28 de septiembre de 1932.

Enrique Maciel fue el músico de su obra. Con las excepciónes de “Novia del mar”, cuya música es de Otto Wiengreen y la ranchera “Bajo la Santa Federación que es de Salvador Mérico. En total suman 17 registros.

Si no me falla la contabilidad, Blomberg escribió y editó con un éxito enorme,  en poco menos de tres lustros,   la sorprendente cantidad de treinta y dos obras de diversos tópicos. Escribió a un promedio de dos obras por año.  Cuando ya era un consagrado autor, para no perder el vicio de escribir, gracias a Dios se dedicó a letrista de tangos; y nos regaló las obras por las cuales adquirió masiva y popular fama. El literato y poeta devino en escritor popular. Tampoco debemos pecar de ingenuos. Consagración y fama tenía, pero como dice Luis César Amadori, (2) en sus “Memorias” (1941): “Morfar, morfábamos, pero salteado”.

Se calcula que entre las treinta y dos obras impresas, se editaron 18000/19000 ejemplares. Y de las 17 grabaciones se reprodujeron en total 350000/370000 placas, solamente en vida de Blomberg. Que razón tiene Humberto Correa cuando escribió en “Mi vieja viola”  que: “Y la fama es puro cuento”.

Breve comentario sobre la ideología política de Blomberg.  Todos conocen que esto que escribiré -en realidad- reproduciré lo que el mismo Blomberg le confesara a su amigo Ignacio Corsini en una nota de fecha 19 de enero de 1933, no lleva agua para mi molino. Pero es lo que Blomberg siente y piensa. No reproduzco la carta completa porque varios son temas personales; solamente lo referido a su posición política ante el federalismo y ante el mismo Rosas.

“Fue Groussac en realidad, quien en los largos y silenciosos momentos que pasaba en la Biblioteca Nacional, despertó en mí el interés apasionado por aquel tiempo. No me interesó Rosas por si mismo, a pesar de su sombría y trágica grandeza personal, sino su época: los tipos, las costumbres, los cantos, los lugares sobre los cuales caía la roja sombra del Restaurador”.

“Por eso, desde 1929, año en que se publicó la novela y se estrenó “La sangre de las guitarras”, obra primigenia de mi serie “rosista”, me dediqué a evocar a los hombres y mujeres del pueblo porteño. Los fui a buscar en las pulperías, los mercados, los cuarteles, el matadero, los suburbios hormigueantes, las parroquias rumorosas, y los he evocado con toda la vida posible en la serie, ya un poco larga, de mis romances y dramas de la tiranía, breves casi todos ellos, pero, a los cuales traté siempre de dar colorido y realidad”.

“Pero como usted sabe, no todas mis novelas pertenecen al tiempo de Rosas. He salpicado por varias épocas; como “Los jazmines de San Ignacio” que se desarrolla en los últimos días del coloniaje; “Rosa de los Sauces” en los días del Primer Triunvirato”, y “La mudita de las carretas” allá por 1860.”  (3)



(1) Todas estas obras fueron editadas entre 1920 y 1930  por Editorial Librerías Anaconda, cuya Casa Central quedaba en Florida 508, Buenos Aires e impresas por Porter Hermanos Impresores, de la calle Entre Ríos 1585, Buenos Aires. Las obras editadas entre 1930 y 1933, que son a partir de “La pulpera de   Santa Lucía, y otras novelas históricas,  hacia abajo, continúa a cargo de Librerías Anaconda pero cambia de casa impresora. Supongo que el motivo fueron  razones de los mayores tirajes que se comercializaban.  Lo realiza la Editorial Tor de Río de Janeiro 760 en Buenos Aires.

(2) Luis César Amadori como el mismo Manuel Romero, consagrados letristas de inolvidables tangos, realizan una evolución similar a la de Blomberg. Primero periodista luego autor de obras teatrales y luego termina escribiendo tangos que le facilita su éxito popular y por ende, económico.

(3)  Sus amigos personales lo definían como  simpatizante de los anarquistas que estaban muy activos por esos años de 1920/30.  Mal que me pese de federal ni rosista: Nada. Lo reitero, “Y la fama es puro cuento”.



BICENTENARIO DE LA BATALLA DE SALTA

GRANDES PROTAGONISTAS DE NUESTRA HISTORIA – Hoy “El Caudillo de Tucumán Contraataca”.
(Curiosidades de nuestra historia: “Un milagro en la Batalla de Salta”)

Por: Licenciado Jorge Nelson Poma.

Para que se comprenda este trabajo, decimos que este artículo constituye la Tercera Parte de la Campaña de Belgrano en el Norte Argentino, Bastión de la Independencia Nacional, la Primera Parte denominada “El Caudillo de Tucumán” que comienza con el Éxodo Jujeño hasta la Batalla de Tucumán y la Segunda Parte denominada “Gral. Dr. Manuel Belgrano - La Transición entre la Batalla de Tucumán y la de Salta”.

La Partida:

Ya un Ejército disciplinado, organizado, educado, con una logística apropiada, un verdadero “León enjaulado” a la espera de que se le de la orden de contraatacar a los “Godos”. “Allá ité” (1) quedaron atrás las hordas de gauchos salvajes de lanza y boleadoras, a los que nos referimos con todo respeto porque pusieron la vida al servicio de nuestra Independencia.

Luego de tres meses y medio de entrenamiento comienza la Partida. Deben salir por Cuerpos para no llamar la atención, la coordinación debe tender a ser perfecta en un plan, imaginemos en aquella época sin teléfonos ni radios, sólo mensajeros un mes y medio de duración del Plan de Contraataque, tiene que haber sido de una genialidad impresionante, parten entonces en los primeros días del mes primero del año 13 los primeros “Héroes de la Independencia Argentina”.

En la despedida desde el “Jardín de la República”, se organiza una ceremonia religiosa presidida por la “Generala del Ejército Argentino” y en la que monjas porteñas reparten Escapularios (2) para la protección de nuestros Soldados Mercedarios.

El primero de febrero partía nuestro Caudillo con el último de los Cuerpos Militares o Escuadrones de Dragones de la Milicia Patriótica, como los denominaba Belgrano en sus documentos, con destino a Salta, sitio de acampe de los Reales y Leales. (3)

El primer punto de reunión de todos los Cuerpos Mercedarios era el Río Pasaje, lugar predilecto para saltar ese obstáculo, debían encontrar ese lugar de pasaje que se sabía que existía pero en ese entonces, sólo baqueanos expertos conocían el lecho del río, finalmente fue descubierto:

“Mediante los favores visibles del Cielo hemos hallado el río capaz de vadearse en una estación en que rara o ninguna vez se consigue esa felicidad” (5)

Aprovechando este punto de reunión sobre el Río Pasaje, hace Jurar a nuestros Soldados Mercedarios fidelidad a la Asamblea del Año XIII que acababa de constituirse, a partir de entonces este río pasa a llamarse Río Juramento. (4) Si bien el acto era presidido por  la Insignia Patria que hoy reposa en Jujuy y que ya había sido jurada el 25 de mayo de 1812 en Jujuy, este juramento era de fidelidad a la Asamblea mencionada, acto que muchas veces confunde a los estudiantes.

Ese mismo 11 de febrero toda la Milicia Patriótica reanuda la marcha bajo una copiosa lluvia que no impide que el temple y la inteligencia del Caudillo impulse a toda prueba los desplazamientos. La lluvia puede obstaculizar un avance pero también enmascarar la aproximación al enemigo sin ser detectado. Hábil nuestro General, Doctor y Hombre de Fe: verdad? (6)

Mientras las costas del Portezuelo se refuerzan para una acérrima defensa a cargo del “Amigo” Pío Tristán transformándolas en una fortaleza inexpugnable para todo ataque desde el Sur, en razón a que se suponía que era el “Único paso desde el Sur”, bien entre comillas porque acá adviene la capacidad militar del Caudillo de Tucumán.

En diferentes libros de estrategia que bien habrá estudiado Belgrano desde la abogacía, se habla de la Aproximación Indirecta como una herramienta de éxito en la batalla. Nuestro astuto General, Doctor y Hombre de Fe, encuentra en Apolinario Saravia un soldado oficial y baqueano salteño la clave del éxito, cual es, eludir el frente para sorprender a espaldas del enemigo.

Sun Tzu decía: “A menos que conozcas las montañas y los bosques, los desfiladeros y los pasos, y la condición de los pantanos, no puedes maniobrar, no puedes maniobrar con una fuerza armada. A menos que utilices guías locales, no puedes aprovecharte de las ventajas del terreno.” (7)

Sun Tzu era un estratega chino que escribió esto en el Siglo V antes de Cristo, resulta evidente que nuestro Héroe de la Independencia Argentina lo había estudiado tal como hoy los abogados y militares también lo hacen.

Hablando de la descomunal diferencia entre Mercenarios y Ciudadanos Soldados, Nicolás Maquiavelo decía: “¿En cuál hombre debe buscar la patria mayor fe sino en aquel que le ha prometido morir por ella?¿En cuál debe haber más amor por la paz, sino en aquel a quien sólo la guerra puede perjudicar?”. (8)

Nicolás Maquiavelo se encuentra entre las Grandes Obras del Pensamiento, más allá si se comparten o no sus conceptos, tiene varias obras entre las que se encuentra El Arte de la Guerra escrita en 1519, esto también evidencia que El Caudillo de Tucumán lo había estudiado.

Este tema lo mencionamos y fundamentamos porque existen historiadores que en sus escritos le quieren quitar mérito a nuestro Caudillo, creo que por ignorancia en temas castrenses que no son de exclusividad militar sino de un verdadero estratega político y militar como Belgrano, que gracias a ese conocimiento nos brindó nada más y nada menos que la Independencia Argentina.

Ampliando lo señalado decimos que la guerra tiene una conducción política con diversas herramientas como la Diplomacia, la Economía, la Propaganda, el Aparato Militar y otras que no vale la pena mencionar por no ser el centro de gravedad de este artículo. Entonces el Conductor Político puede tener origen en cualquier profesión de base, pero su preparación política, para convertirse en un conductor político que incluye una guerra, es una cuestión de carrera ciudadana que lo habilita con la Incumbencia Profesional acorde a un Estadista y Conductor Militar. (9)

Retomando “La Aproximación Indirecta” del Conductor Político y Militar más Grande de la Historia Argentina, (10) bajo copiosa lluvia entre selvas y abismos, con carga pesada de artillería y logística, en estrechos senderos pero con una habilidad “Sine qua nom” que sólo la adquieren quienes habitan ese suelo tan querido, lograron colocar el Ejército Mercedario a espaldas de los Realistas.

Esto ocurría el día anterior al Gran Día de la Batalla: grande fue la sorpresa tristaniana cuando avizora por el Norte las Milicias Patrióticas, no lo podían creer, no lo podían comprender, el factor sorpresa uno de los Principios Fundamentales de la Guerra se había concretado en la hábil conducción cuando “El Caudillo de Tucumán Contraataca”.

El Día de la Batalla de Salta:

Salta se encuentra en un pozo rodeada de cerros con monte nativo, por ejemplo desde el actual emplazamiento del Cerro de la Virgen, se puede admirar la totalidad de la Ciudad, por lo que imaginemos que la sorpresa del día anterior fuera prácticamente cara a cara, sin capacidad de nuevos movimientos durante la noche.

Nuestro hábil y cerebral Caudillo envía al enemigo una medida de engaño, un escuadrón al mando de Diaz Velez que ataca por el Portezuelo, lugar donde los Reales y Leales esperaban el ataque de todo el Ejército Mercedario desde el Sur y lo creyeron.

En tanto y en cuanto que la masa de las Milicias Patrióticas, que había ya cruzado encubiertos la Quebrada de Chachapollas, encontrándose a espaldas del enemigo, al Norte de Salta en la Hacienda de Castañares, inicia su ataque con la masa del poder de combate en la mañana de ese Glorioso 20 de febrero de 1813, ya cerca del mediodía, de un día de sol que aprovecharon para preparar sus armas y enceres porque estaban mojados, dadas las copiosas lluvias durante la aproximación indirecta.

Parte de Belgrano del día 27/02/13: “Valiéndome de la expresión vulgar, amanecieron como patos el día 20: más, benigno el cielo empezó a despejarse y nos dio lugar para que las ropas se secaran, alistar las armas y comer”.

Últimas encomendaciones a la Generala del Ejército Mercedario, para que interceda ante el Todopoderoso y tenga misericordia de este nuevo ejército reconstituido de despojos, para obtener una victoria por la más noble de las intenciones que todo pueblo puede aspirar La Libertad.

Desarrollo de la Batalla:

El Ejército de los Reales y Leales gira 180º, lo que es una maniobra muy difícil de concretar y que en táctica es un pecado mortal o error descomunal, no pueden quedar organizados, es como avizorar el prolegómeno de una rotunda derrota a menos que hubieran fortalecido su retaguardia y practicado esta maniobra, cosa que no hicieron.

Belgrano apura la aproximación y encontrándose a tiro de fusil, creería que entre 100 y 200 metros, ordena a Dorrego con dos Compañías de Cazadores y Zelaya con un Escuadrón de Caballería por el Oeste atacar de Norte a Sur el ala izquierda enemiga.

“Comandante Dorrego avance usted y llévese por delante al enemigo”. Belgrano. Una de las “Cargas” (11) más contundentes dio inicio a la Batalla. Toda el ala izquierda enemiga se repliega a la Ciudad. El centro y ala derecha tristaniana estaban organizadas aún y con parte de la reserva se cubre el espacio dejado por los que se replegaron a Salta.

Producía gran temor en las filas enemigas la astucia puesta de manifiesto por nuestro Caudillo en Tucumán quien atacaba por la retaguardia y por sorpresa, es así que paranoicos con lo que sucediera al ala izquierda, todo el centro y segunda fila o reserva se replegaron en desorden a la Ciudad abandonando pertrechos de guerra. Abandonar pertrechos de guerra es una muestra de escasa o nula voluntad de vencer, otro de los Principios Fundamentales de la Guerra.

Tan sólo quedaba el ala derecha enemiga quien avanzaba exitosamente sobre nuestra izquierda, pero ese avance victorioso no tardo en perder intensidad por su aislamiento del resto del Ejército al mando de Pío Tristán, razón por la que debió ceder y retroceder combatiendo lentamente camino a la Ciudad.

Ahora rastrillaje con fuego de artillería sobre los restos de los Reales y Leales hasta dispersarlos, el Ejército Mercedario continúa su avance disciplinado, unido, bien conducido con ataques en masa sobre cada resistencia enemiga que heroicamente quedaba.

Entrando a la Ciudad cundía el pánico, los Mercedarios luciendo su divisa de guerra, el Escapulario de la Generala del Ejército, mantenían el orden y el dominio total de cada avance en la toma urbana, parece que habláramos de otro ejército, entonces, donde quedaron esos Gauchos casi salvajes que a lanza y boleadoras luchaban como podían?

Belgrano como gran educador ya demostrado en su trayectoria, había logrado un verdadero milagro, la transformación de esos Héroes Salvajes en el Ejército Mercedario, equipado, educado, organizado y sobre todo disciplinado base fundamental de una institución guerrera. Se puede ser victorioso o capitular a favor de tu enemigo pero siempre organizados y la base de todo ello es el orden que lo consolida la disciplina.

En contraposición a lo señalado, el desorden y la confusión se apoderaron de las tropas tristanianas por lo que se refugiaban en forma individual o grupal en las casa particulares, iglesias o donde encontraran un sentido de protección, nuestros Patriotas se hicieron sentir como una máquina poderosa e implacable.

El efecto psicológico fue logrado ampliamente y la voluntad de vencer enemiga fue quebrada, ahora poner orden en la Ciudad es cuestión de tiempo. Los últimos esfuerzos del prestigioso guerrero Pío Tristán se demuestra en la Plaza Mayor en la que se atrinchera con los escasos efectivos disponibles y ante la inquebrantable voluntad de vencer de los Mercedarios, el orgullo cedió y pidió la capitulación a Belgrano, quien le otorga una salida con Honores de Soldados pero con la siguiente condición de no levantar las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata y les dice:

“Exijo la contestación  en el preciso término de un cuarto de hora, advirtiendo que son las cuatro y media de la tarde de hoy 20 de febrero de 1813.”

Acá debemos marcar un error en creer que la Ética Belgraniana es la misma que la del enemigo, porque en la capitulación hace prometer a todos (Soldados y Oficiales) que no levantarían las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata, a lo que todos prometieron afirmativamente y que obviamente no cumplieron produciéndose futuras contiendas armadas.

Creo que Belgrano es el Gran Modelo a seguir, especialmente en lo que a la Ética se refiere, no como moral porque después conlleva a las disquisiciones filosóficas como que Al Capone también tenía una moral, sino ya ahondando en el griego en cuanto a que la Ética refiere al “Bien Supremo de todas las cosas”, entonces no habrá error alguno ni interpretaciones de “Mala Laya”.

Belgrano digo: “Es el abuelo de la Patria porque es el Padre del Padre de la Patria: San Martín”. Es quien le preparó el camino y salvando las diferencias es como cuando Juan El Bautista preparó el camino a Jesús para que luego Jesús sea el más grande de todos los tiempos, valga para mí al menos, este paradigma. 

El Día Después:

Amanece bajo lluvia el 21 de febrero de 1813, el Caudillo de Tucumán no quiere denigrar al enemigo, entonces le presenta los honores de guerra que corresponden invalorables a los hombres que luchan por una causa en causas contrapuestas, pero ese ser humano de honor debe ser respetado tal como Belgrano lo hizo.

El Ejército Peninsular creía que se encontrarían con una horda de salvajes, por el contrario, vieron ejemplo de disciplina y respeto, enterraron Patriotas y Realistas por igual con la inscripción “Aquí yacen los vencedores y vencidos el 20 de febrero de 1813”, en una gigantesca Cruz de madera, pura consternación los embarga porque ambos ejércitos quedaron casi diezmados.
La bibliografía en este aspecto es contradictoria por ello es que no se establecen números de muertos y heridos con plena seguridad, tomando del Atlas Histórico Militar Argentino: los efectivos en presencia eran del Ejército Mercedario 3.700 hombres con 12 piezas de artillería, en cuanto a los Reales y Leales correspondían 3.400 hombres y 10 piezas de artillería.

Como vemos la ínfima diferencia que los separa, la llave del éxito entonces, estimamos, haya sido el estado de ánimo, la sorpresa y la voluntad de vencer, nuestros Soldados motivados por el deseo de Libertad, en cuanto que el enemigo se encontraba en suelo extraño con una finalidad colonialista que al parecer no era lo suficientemente convincente para poner en marcha aquel axioma que expresa “Pueden porque creen que pueden” que sí se mantuvo como fortaleza de nuestros “Héroes de la Libertad Argentina”.

Las pérdidas a que hace referencia la pieza bibliográfica de marras asciende a 108 muertos y 433 heridos entre los Patriota, en cuanto que 408 muertos, 114 heridos y alrededor de 2.800 prisioneros entre los Peninsulares.

Conclusiones:

La operación en su conjunto desde el Éxodo Jujeño hasta Salta fue una operación digna de ser estudiada en los mejores centros de estudios estratégicos de civiles y militares: una defensa móvil dirían nuestros militares ya que involucra un desgaste sistemático, permanente y continuo al enemigo que ataca, una vez logrado ese desgaste propinar una defensa transitoria con contraataques locales tácticos, para luego responder con un descomunal contraataque estratégico operacional.

Mas de uno se preguntará en donde reside el Milagro en la Batalla de Salta y con sólo observar que un ejército de despojos inicia el Éxodo Jujeño el 23 de agosto de 1812 avasallado por el entonces poderoso Ejército Realista de Pío Tristán, temor de muchos por sus antecedentes guerreros; en tanto que en seis meses se transforma en el Ejército Mercedario mejor equipado, organizado, educado y con mayor poder de combate, quien retoma la iniciativa en un feroz contraataque. Es un verdadero milagro cuya intercesora es la Virgen de las Mercedes, Generala del Ejército Argentino, pero cuyo operador de carne y hueso fuera el General, Doctor y Hombre de Fe Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano.

Sus Soldados se sintieron protegido por la Generala a través del Escapulario que portaban, verdadero escudo que les brindó valor y confianza en la victoria final, así decía uno de los Soldados Mercedarios (13) en su carta:

“Ayer 20 del corriente después de más de dos horas del fuego más vivo hemos rendido al enemigo . . . La misericordia de Dios visiblemente nos ha protegido porque es muy poca nuestra pérdida . . . No dejo de dar gracias a Dios de haber estado en medio de un diluvio de balas y salir libre gracias a Nuestra Señora del Rosario y nuestros Apóstoles”. (12)

Cincuenta años y 17 días de enorme intensidad que vivió nuestro Prócer (3 de junio de 1770 – 20 de junio de 1820), parafraseando a San Agustín: “Y mi corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti” calza muy bien en este Modelo Argentino a seguir cuando decimos “Volver a las fuentes fundacionales de la argentinidad”.

Esto es sin duda el golpe magistral que abre las puertas de la Libertad Argentina en esta parte de la historia tan rica de nuestra Amada Patria, la “Victoria del 20 de febrero de 1813 bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes”, no se puede detallar ni traslucir en un pequeño artículo por su extensión y sin ser el dueño de la verdad, en este día memorable Día del Bicentenario de la Batalla de Salta, en la búsqueda de nuestra Segunda Independencia y recordando a uno de los más Grandes Protagonistas de Nuestra Historia en este Portal hacia la Libertad cuando “El Caudillo de Tucumán Contraataca”, saludo a todos cordialmente.

(1)   Allá lejos o hace tiempo en Idioma Guaraní.
(2)   Escapulario: son dos imágenes de la Virgen de la Mercedes con fondo blanco que se coloca como un collar que da al pecho y la otra imagen a la espalda, Es símbolo del yugo de Cristo. Su etimología del Latín scápulo que significa escudo.
(3)   Realistas: se deriva del latín refiriéndose a la monarquía y su defensa, pero que en definitiva sería algo así como la simbiosis de los términos Real y Lealista o leales a la corona española.
(4)   El Emblema Nacional que guiaba al Pueblo y Ejército unidos en la búsqueda de la Libertad, era la 2da Bandera Nacional creada por Belgrano que hoy luce con orgullo en el Salón de las Banderas en la Casa de Gobierno en San Salvador de Jujuy. La 1ra fue con la que represento a la Campaña del Paraguay en 1810 y cuyos colores hoy los heredara la Provincia de Misiones. Y la 3ra y definitiva fue la aprobada por la Asamblea del Año XIII Jurada y Heredada en custodia  en el Monumento a la Bandera en Rosario – Santa Fe.
(5)   Oficio de Belgrano desde el Río Pasaje – Archivo General de la Nación.
(6)   Para aquellos que no conocen esa zona, estamos hablando de una jurisdicción de la llamada Selva Tucumano – Boliviana con un clima Subtropical sin Estación Seca.
(7)   Sinecio Baudilio García (Traductor) - Sun Tzu – El Arte de la Guerra – Centro Editor de Cultura – Buenos Aires – Argentina – (2007).
(8)   Traducción de Marta Vassallo – Nicolás Maquiavelo – El Arte de la Guerra – Editorial LOSADA – Buenos Aires – Argentina – (1999).
(9)   Belgrano fue Capitán de las Milicias Urbanas por más de 10 años, posee una preparación militar previa a las Invasiones Inglesas y posterior en forma permanente y continua. Esto lo expresa él en sus manuscritos y que consta en la bibliografía al pié “Los Sucesos de Mayo: contado por sus actores”. A veces se confunden los historiadores por la humildad de Belgrano cuando expresa que le hubiera gustado tener una mejor preparación en las artes de las milicias o de guerra.
(10)                     San Martín se ocupó de la Libertad e Independencia Sudamericana o Patria Grande Hispano Americana y no de Argentina solamente por lo que me lleva a opinar de este modo.
(11)                     Carga: es un ataque masivo de la Caballería a sable y lanza, es tan rápido que no brinda tiempo para recargar los fusiles a chispa, por lo que el enemigo será masacrado. Produce acción psicológica paralizante. En este caso era una combinación de Cazadores apoyados por los jinetes de Zelaya.
(12)                     Un Oficial tucumano D. Bernabé Araoz escribía a su mujer María Teresa el 21 de febrero. Archivo General de la Nación – Informe Oficial sobre la Expedición del Ejército Auxiliar del Perú.
(13)                     Mercedarios: Ejército perteneciente a la Virgen de la Merced – La Virgen Generala – Patrona del Ejército Argentino. No confundir con mercenarios como alguien me preguntara que corresponde a ser combatiente salvaje por dinero.

FUENTE DE CONSULTA: conclusiones propias derivadas de las siguientes piezas bibliográficas:

-          Javier Garin – MANUEL BELGRANO “Recuerdos del Alto Perú” Crónica de la Campaña Libertadora – Editorial DUNKEN – Buenos Aires – Argentina – 2010.
-          Cayetano Bruno - La Virgen Generala – Editorial APIS – Rosario – Argentina – 1954.
-          Documentos varios del Archivo General de la Nación.
-          Artículo de Andrés Mendieta – 23 de agosto de 2009.
-          Alberto Palcos – Grandes Escritores Argentinos – Los Sucesos de Mayo: contados por sus actores – Editorial W. M. Jakson – Buenos Aires – Argentina – (Original de 1829).
-          Manuel Lizondo Borda - Instituto Nacional Belgraniano – Buenos Aires – Argentina - 1995.
-          Atlas Histórico Militar Argentino – Colégio Militar de la Nación – (1970).
-          Internet.

miércoles, 23 de enero de 2013

Cornelio de Saavedra


El MOTÍN DE LAS TRENZAS

Por: Roberto Antonio Lizarazu

Quien suponga que el denominado Motín de las trenzas, se trató de un hecho anecdótico, entre rebeldías soldadescas y motines de militares trasnochados está completamente equivocado. Cuando más adelante veamos la cantidad de bajas y luego los  fusilamientos y los ahorcamientos de los amotinados, repararemos que esto formó parte de la indefinición imperante del modelo de país que era deseado por algunos y rechazado por otros. Este fue un hecho plenamente  político y motivado por  el  manejo y acumulación del poder de las armas para poder gobernar.

Una de las pruebas de que este fue un hecho político lo da la circunstancia que un tercio  de la bibliografía denomina este lamentable hecho como Sublevación de los Patricios; otro tercio  como Motín de las Trenzas, y el último tercio directamente ignora el hecho como si nunca hubiese ocurrido. La diferencia semántica  entre sublevación y motín, justifica las drásticas medidas adoptadas por las autoridades del momento, por un hecho de indisciplina que tomado en su momento correcto hubiese terminado con unos días de arresto a los revoltosos pelilargos.

La explicación del tercio de los autores  que ignora el hecho pareciera estar fundada en Ricardo Levene, quien en la monumental obra que el dirigiera: Historia de la Nación Argentina, Tomo 5 Segundo. Capítulo XI, Formación del Triunvirato, página 369,  argumenta y justifica -extrañamente para un historiador- lo siguiente: “Según los documentos, relacionados con el 18 de diciembre de 1810 y el 25 de septiembre de 1811, en Buenos Aires no se había producido nada, o sea, las convulsiones correspondientes tenían lugar en forma secreta y con la conformidad de todos. Conviene subrayar ese admirable espíritu inicial de los hombres de mayo –pronto desaparecido- que consistía en una especie de tácita transacción o acuerdo para evitar el choque violento y la guerra civil.”

Se le debería haber explicado ese acuerdo de que “no había pasado nada” a los condenados que fueron fusilados y luego sus cuerpos exhibidos colgados  de las horcas  en la Plaza de la Victoria  como medida ejemplarizadora.

Conviene recordar que la plaza llevaba ese nombre “Victoria”, en homenaje a las heroicas acciones realizadas durante las invasiones inglesas, precisamente por los fusilados en ella. No se llamaba Victoria por los triunviros que acicateaban las ejecuciones.

Convendría precisar las vicisitudes de los gobiernos en el período mencionado por Levene. Entre el 18 de diciembre de 1810 y el 25 de septiembre de 1811. “Cuando no se había producido nada” y donde “las convulsiones correspondientes tenían lugar en forma secreta y con la conformidad de todos.” Los respectivos gobiernos fueron: la Primera Junta, la Junta Grande y el Primer Triunvirato. Pero no voy a entrar en sus detalles porqué nos distraería del tema de este comentario que es otro.

Todos los últimos cuerpos de Milicias Urbanas son organizados y proyectados por Liniers para enfrentar un hecho puntual: las invasiones inglesas. Estaban entre otros, los cuerpos de Gallegos, Andaluces, Catalanes, Vizcaínos y Montañeses, Cazadores Correntinos, Arribeños (los oriundos de las provincias de arriba), Pardos y Morenos, y los más numerosos los Patricios.

El Cuerpo de Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires,  tiene su origen el 6 de septiembre de 1806, en respuesta a la proclama del Virrey Santiago de Liniers y Bremond, ante la inminencia del ataque  de los invasores ingleses que ya habían tomado Montevideo. El Virrey dispuso que los voluntarios nativos de Buenos Aires se presentaran en el Fuerte el 15 de septiembre. La respuesta fue que 4.000 hombres se presentaran para ser alistados.

La principal característica de todas estas milicias urbanas constituía que la elección de sus jefes, oficiales y suboficiales, era por elección de todos sus integrantes. Un miembro un voto.

Existen varias y conocidas crónicas de oficiales ingleses que al desconocer este igualitario y democrático sistema de elección, se asombraban del trato de relación,  amistad y confianza que existía entre los jefes y los subalternos de los patricios.

Primeros Jefes del Cuerpo.

De la primera elección que se realiza en las instalaciones del Consulado de Comercio de Buenos Aires, y  llevada a cabo el 8 de noviembre de 1806, resultan electos como jefe del Cuerpo y Comandante del primer batallón, el Teniente Coronel Cornelio Saavedra, como Comandante del segundo batallón el Capitán Esteban Romero, como Comandante del tercer batallón el Capitán José Domingo Urien. Manuel Belgrano fue electo como Sargento Mayor. Dura en ese cargo hasta 1807 cuando ante la inminente segunda invasión inglesa es remplazada electoralmente, por Juan José Viamonte con igual grado de Sargento Mayor.
Es conveniente recordar que el electo Sargento Mayor Manuel Belgrano, goza en  el momento de la elección, del cargo de Primer y Único  Secretario Perpetuo del Consulado de Comercio de Buenos Aires, casualmente   las instalaciones donde se realiza esta elección.  En ese importantísimo y perpetuo  cargo, -lo de perpetuo-,   característica monárquica si las hay,  había sido designado por orden del  Secretario de Estado del Reino de España, Manuel de Godoy, Duque de Alcudia, con ratificación de Carlos IV en junio de 1794.

El Motín propiamente dicho.

El 16 de noviembre de 1811, el nombramiento directo del Coronel Manuel Belgrano,   como Jefe sin la elección de la tropa  en sustitución de Saavedra, cayó en el Cuerpo como lo que fue, un desaire a la tradición del mismo. Belgrano por su parte adoptó medidas que podríamos definir por lo menos como inoportunas e innecesarias. Que la tropa se cortara la coleta,   que constituía el rasgo característico y de distinción del Cuerpo. Para comprender el simbolismo en la mentalidad de ese momento: Patricios sin coleta  era lo mismo  que pretender granaderos montados en petisos. Una chicana buscando la reacción de los burlados para poner ese cuerpo bajo otro mando.

José María Rosa lo explica perfectamente en su Historia Argentina, Tomo II, La Revolución, El triunvirato, página 346, que a las tradiciones de los pueblos hay que tomarlas en serio; y que están más allá de las modas o modernismos de los gobernantes de turno.

“La coleta, que venía desde los tiempos de Don Pedro de Cevallos, era mantenida en patricios como una tradición irrenunciable. Era preciado distintivo del cuerpo, porqué otros regimientos eran “pelones” según las ordenanzas militares en vigencia. Formaba un motivo de orgullo orillero: las modas tardan en llegar a los suburbios, y sus habitantes mantenían la coleta desde Carlos III, mientras los del centro se cortaban el pelo a la manera de Fernando VII o Napoleón. De la misma manera que la rústica chaqueta o saco era la casaca de otros tiempos que persistía.”
“La trenza se usaría hasta entrado el siglo 18 como distintivo varonil de las orillas; en los tiempos de Rosas sería sustituida por la porra y en los de Alsina por la melena.”

El Gobierno ante la previsible reacción que se veía venir, y por la pluma de Rivadavia, dio una proclama llamando a la “sobriedad, disciplina, orden y subordinación”, pero ya era tarde.

En la noche del 6 de diciembre  se produjo el motín. Desobedecidos los jefes y oficiales, fueron arrojados del cuartel, pidiendo el relevo de los mismos y autorización para elegir a los que debían reemplazarlos, tal como se había hecho al organizarse el cuerpo en 1806, cuando los jefes y oficiales fueron elegidos por votación de la tropa.

Como vimos antes por Ricardo Levene, que todos los acontecimientos de este período son considerados como si nada hubiese ocurrido; menos mal nos queda alguna documentación no oficial, ajena a esta singular política. Entre ellas, una carta a su gobierno del agente representante de los Estados Unidos en Buenos Aires, W. G. Miller donde narra que “Los sublevados pidieron se nombrara como Jefe del Cuerpo al Capitán José Pereyra Lucena por ser amigo de Saavedra y negándose a recibir como tal a Belgrano” entre otras consideraciones que harían muy extenso este comentario, referidas a la nueva y beneficiosa política comercial vigente entre estas pampas e Inglaterra.

La intervención, primero de mediación y luego de atenuar  la sentencia de muerte de los perdidosos, por parte de los obispos Lué y Orellana fracasaron estrepitosamente.  Las partes del conflicto estaban más empeñadas en torcer la mano del oponente y ejecutar como ejemplo político a los adversarios que  encontrar soluciones y coincidencias que las había a montones.

Finalmente el motín es aplastado con muertos y heridos por ambas partes. Rápidamente el 12 de diciembre se dictó sentencia contra los amotinados, la que se cumplió el 13 de diciembre de 1811. Cuatro sargentos, dos cabos y cuatro soldados fueron fusilados en la Plaza de la Victoria y expuestos colgados a la vista de los vecinos. Los Sargentos de Patricios Juan Ángel Colares, Domingo Acosta, Manuel Alfonso y José Enríquez. Los Cabos Manuel Pintos y Agustín Quiñones y los Soldados Agustín Castillo, Juan Herrera, Mariano Carmen y Ricardo Nonfres. A otros veinte se los condenó a presidio en la Isla Martín García con penas que oscilaban los diez años. Algunas crónicas sin documentar por supuesto, dan cuenta que en pocos meses los presidiarios, muchos de ellos buenos nadadores, prontamente encontraron conchabos en las distintas fuerzas policiales y militares de la Banda Oriental.

A partir del motín, el Cuerpo perdió no solamente las coletas de sus miembros sino también su nombre: Patricios de Buenos Aires y durante algunos años pasaron a llamarse Batallones Cívicos de Buenos Aires.  Es verdad que  al mando quedó Manuel Belgrano y los ex patricios participaran entre un innumerable número de hechos gloriosos, nada más ni nada menos, que en Rosario en la creación y en enarbolar por primera vez  el  pabellón nacional argentino.

Este hecho que comento ahora,  es sistemáticamente ignorado y no se registra en los planes de estudio de la materia Historia de ningún nivel, pero en 1830, Rosas le restituye al Cuerpo su original nombre de Patricios y posteriormente ordena su participación en las campañas del desierto de los años 1833 y 1834. Cuando en 1830 se restituye el  nombre original a los Patricios, también se realiza un homenaje y una misa, a la que por supuesto concurren Rosas y todo su gobierno en honor del Brigadier Cornelio de Saavedra, padre electo de los Patricios de Buenos Aires.

Fuente: Guillermo Furlong S.J. Cornelio de Saavedra, el padre de la patria. Buenos Aires, 1960.




martes, 22 de enero de 2013

Jorge Mariano Mitre


JORGE MARIANO MITRE. Un poeta y su tragedia

Por: Roberto Antonio Lizarazu
Bartolomé Mitre fue Presidente de la Nación entre 1862 y 1868. Sarmiento lo sucede y asume el 12 de octubre de 1868; y seguramente el peor momento que Mitre tiene que haber pasado en su ámbito privado en esos años,  debe haber sido el suicidio de su hijo Jorge Mariano, de dieciocho años recién cumplidos.

Ni siquiera pretenderé interpretar las motivaciones ni los porqués llevaron al talentoso Jorge Mariano a adoptar esa extrema medida; y resumiré los hechos lo más objetivamente que me permita el tema.
Jorge Mariano Mitre (1852-1870) fue el cuarto hijo  de los seis que tuviera el matrimonio entre Bartolomé Mitre y Delfina de Vedia. A la temprana edad de trece años comienza a perfilarse como un notable y precoz creador en el campo de la literatura. A esa edad escribe un excelente poema, titulado “A México”,  en el que narra la resistencia de la nación mexicana ante las dos invasiones francesas que sufriera  en el siglo 19.
Jorge Mariano era distinto, era diferente a los demás adolescentes, a los diecisiete años goza de una fama literaria impensada. Era precoz y comienza a caminar por los extraños caminos de los círculos literarios porteños. Hijo del Presidente de la República, de muy buena posición económica, incipiente poeta y literato ya reconocido por la crítica y por la sociedad. Todo esto tiene que marear al más centrado. Pero ese éxito lo lleva a abandonar sus estudios  y entra en razonables conflictos familiares con sus padres, y con sus hermanos mayores.

Para los lectores que lo crean interesante, la obra completa de Jorge Mariano Mitre se encuentra recopilada en su libro “Poesías”, editado en Buenos Aires, por Editorial El Ateneo, 1945. Igualmente Ricardo Rojas en su monumental Historia de la Literatura Argentina, Los Modernos, Tomo VII, de Editorial Kraft, Buenos Aires, 1957, reproduce casi completamente la obra del joven Mitre.

Al llegar Sarmiento a la Presidencia en 1868, nombra como presidente de la delegación argentina ante Brasil, con el cargo de embajador plenipotenciario al general Wenceslao Paunero, íntimo amigo de Mitre. Bartolomé vio como una oportunidad este nombramiento de Paunero y le pide a Sarmiento que en la delegación ante Brasil, nombre como integrante de la misma a su hijo Jorge Mariano, al que el notaba “como demasiado disperso en actividades que no lo llevarían por la senda de la prosperidad”, según sus propias palabras.

Jorge Mariano toma esta designación de la peor manera, como si fuese una penalidad de ostracismo. Paunero lo recibe y lo trata como si fuera su propio hijo. Un trabajo en la delegación argentina en Río de Janeiro, donde dependía de un amigo de su padre y donde su única tarea debe haber sido dedicarse a escribir lo que quisiera, resulta para él, un preanuncio de la tragedia.

Ya antes de partir, el 14 de septiembre de 1870, deja cartas a dos de sus amigos, despidiéndose con un terminante e inexplicable “Parto para siempre”.

Desde Río escribe a su madre en relación a que no le agrada ni su trabajo ni Río de Janeiro: “Y todo esto, sin embargo, sólo logra llenarme de tristeza y melancolía” “… Prefiero pisar de nuevo las llanuras áridas de mi patria”.

El desenlace. El joven Mitre participa en una de las permanentes reuniones sociales que se realizan en la Embajada y conoce a una señorita brasileña. De común acuerdo quedan en verse, pasando la  medianoche en el dormitorio de la joven, cuya casa quedaba apenas a seis cuadras de la delegación.  El plan de los enamorados se ve frustrado por  una criada que oye ruidos en la alcoba y descubre a la pareja.  Gran escándalo familiar y nuestro joven poeta esa noche termina preso. El padre de la novia denuncia lo ocurrido ante el Ministerio de Negocios Extranjeros de Brasil y  el escándalo familiar termina convirtiéndose  en un conflicto diplomático.

A la mañana siguiente Paunero logra ponerlo en libertad y decide, con muy buen criterio, alejarlo  del lugar del conflicto, y alejarlo de la ofendida familia de la joven, planeando que Jorge Mariano regrese a Buenos Aires a la mayor brevedad.

La noche anterior a su viaje de regreso, el joven Mitre, decide terminar con todos los problemas, tomando la peor de las opciones para solucionar algo de lo que aún era factible ser solucionado. Escribe varias cartas, una de ellas a su madre, donde intenta explicar lo inexplicable: “No porqué me tiemble el pulso dejo de tener el alma entera, en posesión de todas mis facultades. Soy de mi muerte el único culpable”. Y luego escribe una inexplicable argumentación: “Muero sin saber por qué”. Se mató de un balazo en la sien, colocando a sus pies un retrato de su padre. El suicidio ocurrió a las tres de la tarde del 17 de octubre de 1870, en la habitación 12 del “Hotel Dos Estrangeiros” cuando recién había cumplido los dieciocho años. A la mañana siguiente fue enterrado en el Cementerio San Juan Bautista de Río de Janeiro.

Recién dos años más tarde el 7 de enero de 1873, luego de diversos trámites burocráticos, judiciales y policiales, los restos de Jorge Mariano Mitre son traídos a Buenos Aires y enterrado en la Recoleta. Todo esto hecho con la  mayor reserva y sigilo. Se supone, por que no hay constancias escritas del traslado, que el mismo se realiza en el vapor de bandera uruguaya, “Río de la Plata”.

Fuentes consultadas: Ada Jijena, Gloria y tragedia de Jorge M. Mitre. Revista Todo es Historia.