La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



martes, 12 de junio de 2012

Enrico Udenio



RECIBI UN MUY BUEN REGALO. UN LIBRO DE ENRICO UDENIO

Por: Roberto Antonio Lizarazu           

Un amigo, un gran amigo, me regaló un libro. Pero finalmente no resulto un libro más. Honestamente no conocía el sistema, se denominan Libros en Red. Se trata de una edición electrónica. Uno completa los datos de ingreso en la PC  y lee el libro en el monitor. Además tiene otras posibilidades, como por ejemplo pedir fragmentos de los distintos capítulos para leerlos, que son los que finalmente algunos de ellos, reproduzco más adelante.
Al reconocer  lo novedoso que resultaba para mí el sistema que desconocía, recibí   las bromas de mis nietos con un: Pero abuelo, eso es una antigüedad. Se me vino el alma abajo, pero luego al leerlo, la sorpresa fue mayúscula por lo brillante del ensayo de Enrico Udenio  La Hipocresía Argentina”.

En este ensayo, Enrico Udenio investiga el proceso de la marcada disparidad evolutiva que se observa  comparando el desarrollo histórico entre Argentina, Australia y los Estados Unidos y me pareció que sería interesante trasmitirles esos conceptos a los lectores de este blog.

Explica Udenio que durante los siglos 18 y19, las nuevas naciones organizadas que detentaban grandes extensiones territoriales se sentían portadoras de destinos de grandeza. ¿Cuántas veces escuchamos esos mismos criterios cuando se repite el conocido argumento? La Argentina está condenada al éxito. Sin embargo la totalidad de esas naciones crecen y se desarrollan de maneras muy dispares. Todas se ven influenciadas por el idioma, la cultura, las ideas políticas y la fe religiosa de sus colonizadores. Estados Unidos y Australia bajo el campo de la influencia inglesa. Canadá por la cultura anglo francesa. El Brasil por Portugal y las naciones de habla castellana marcadas por la impronta española.

A partir de este momento todo es de Udenio no me atrevería a modificar absolutamente nada de su texto.

Algunos fragmentos del Capítulo  “Las Creencias”.

“Una de las creencias más incorporadas a la cultura argentina es la de suponer que el país se ha regido durante el siglo veinte por las leyes del capitalismo por el sencillo hecho de que existieron la propiedad privada y el capital. Analógicamente, esto sería como decir que la sola existencia del cemento y del ladrillo es suficiente para construir una casa.”

“Podría decirse que a la argentina la compone una sociedad neurótica, entendiéndose ésta como aquella cuyos habitantes reencuentran insatisfechos y compulsados a accionar de manera autodestructiva. Se trata de una sociedad cuyo pasado albergó un destino de grandeza, pero que en la actualidad no puede abastecer sus necesidades, desde las más básicas de vivienda, alimentación, salud, educación y seguridad hasta las más elevadas, las aspiraciones intelectuales y espirituales de sus miembros. Es una sociedad en la que sus integrantes no sólo no encuentran bienestar sino que experimentan sensaciones permanentes de amenaza. Esta situación conduce al padecimiento de un estrés crónico cuyos síntomas habituales son la fatiga, el auto percepción de impotencia, la depresión, el adormecimiento y la falta de respuesta hacia los estímulos. Es una sociedad que construye creencias que la llevan a depositar en el afuera la causa de sus carencias.”

“En la constante crítica que el argentino medio realizó durante la segunda mitad del siglo veinte contra las ideologías imperantes: el capitalismo y el comunismo, daría la impresión de haber dejado de lado el hecho de que las ideologías político económicas son construcciones teóricas realizadas por el ser humano y que, como toda creación del hombre, ésta no puede ser diferente a lo que éste es tanto en sus aspectos positivos como en los negativos. Del mismo modo en que se acepta al ser humano como totalidad, las ideologías deben ser aceptadas de manera integral. Cada una de sus polaridades vive gracias a la existencia de la otra.”

Fragmentos del Capítulo “Las Guerras”

“Si nos guiamos por los resultados, durante gran parte del sigo 19 la Argentina fue gobernada por una gran mayoría de funcionarios ineptos que, en lugar de conquistar y unir un territorio de grandes dimensiones, y poblarlo en cantidades equitativas uniendo sus voluntades detrás de un mismo proyecto, generaron profundas divisiones ideológicas  que aún llegan hasta nuestros días y han promovido una distribución despareja de la población y de la riqueza.”

Fragmentos del Capítulo “Las Poblaciones”

“Todos los países del mundo gozan de una distribución demográfica pareja en lo que respecta a sus principales ciudades. Argentina es la única  excepción. No goza de ninguna de las ventajas mencionadas pues todos los caminos conducen y miran hacia Buenos Aires. La concentración poblacional en esta gran urbe llega a niveles absurdos con relación a la totalidad de su población. Los intentos de modificar esta vía en el pasado tuvieron destino de fracaso. Creo que, entre todos los males  históricos que ha padecido, esta sorprendente y gigantesca macrocefalia se ha convertido en el peor obstáculo para su desarrollo.”
“En el siglo 21, cada vez más las máquinas robot serán las que cumplan los trabajos que antaño hacían los brazos humanos, lo que predeciría el hecho de que, en el futuro, la excesiva abundancia de una oferta laboral de estos brazos desencadenaría una irreparable abundancia de pobres. No pareciera existir en el mundo un sistema político económico que pueda solucionar este grave problema sin que medie un freno a la altísima tasa de natalidad que tienen los sectores más empobrecidos de la sociedad.”

Fragmentos del CapítuloLa Extorsión Económica”.

“Caso curioso esta Argentina. Creció agropecuaria, fue el granero del mundo y se enriqueció con ello tanto que llegó a ser el séptimo país más poderoso del planeta. Después, sus políticos se hicieron cargo, década tras década, de desvalorizarla profundamente con el argumento, no exento de validez, del injusto intercambio de nuestros productos primarios por los foráneos productos manufacturados. Mientras tanto, en Australia, con más problemas de infraestructura que la Argentina, debido a su mayor cantidad de territorio y menor cantidad de habitantes, sus políticos construyeron una nación poderosa en el potencial de su campo. Hoy exporta más productos agropecuarios que la Argentina. Nunca renegó ni desvalorizó a ese sector que sigue siendo hoy su principal riqueza. Además, como corresponde a los buenos estrategas, sus gobernantes utilizaron los excedentes de su riqueza agraria, para construir, poco a poco, una industria de excelente tecnología y en continuo crecimiento.”

Fragmentos del Capítulo “El Homestead del Siglo XXI.

“Al igual que las personas, una nación logra curar sus mayores males cuando cambia su propia historia, pues es la compulsión a la repetición la que la lleva a caer, una y otra vez, en los mismos errores del pasado. Si la Argentina no logra corregir la deformación distributiva de los recursos humanos que heredó de sus antecesores, le será muy difícil lograr un progreso firme en un futuro próximo o siquiera lejano.”

Fragmentos del Capítulo “El Pueblo No Es inocente”

“Casi todas las exposiciones y análisis que investigadores realizan sobre el proceso de involución del desarrollo argentino se exculpa generalmente a la población, señalando que ella es una inocente víctima. La identidad de los culpables varía según la ideología del que lo señala: la manipulación de los países poderosos, los  populistas ambiciosos del poder, los perversos conservadores, liberales, fascistas, izquierdistas totalitarios, neoliberales, ingenuos progresistas, políticos corruptos, empresas expoliadoras de la riqueza, extranjeros codiciosos, la curia católica reaccionaria, los militares golpistas, la España colonizadora de los reyes, son sólo algunos de los tantos malvados que pulularon y aún proliferan por el mundo, aparentemente obsesionados por someter a los argentinos. Si aceptáramos sólo una porción de todas estas maquinaciones como probable realidad, resultaría altamente llamativa la cantidad de energía que el mundo insumió e insume en el objetivo de dominar a la Argentina.”

Fragmentos del CapítuloLa Hipocresía Argentina

“Una creencia que encierra una paradoja y esconde una actitud hipócrita, es la de la necesidad y conveniencia de la aparición de un líder, fuerte y popular, para que, justamente, se ocupe de crear y custodiar a las instituciones.

Es que, si este conductor ideal, apareciera, no sería una garantía de desarrollo social y político, pues ocuparía el doble rol de salvador y carcelero al generar la inevitable dependencia que deriva del hecho de que el poder de los líderes no se transfiere. En estas circunstancias, me permito asegurar, sería un imposible pues, para ese hipotético líder, construir buenas instituciones significaría renunciar a su monopolio del bien y con ello, a su estilo de liderazgo fuerte. Por el contrario, el poder de las instituciones se mantiene independientemente de quienes sean los que las conducen.”

“Durante la primera mitad del siglo veinte se propagó la creencia de que la Argentina era tan extremadamente rica que las demás naciones desarrolladas se esforzaban continuamente para lograr su sometimiento y así, poder robarles su riqueza.

Este sentimiento mostró un elevado nivel de narcisismo, los argentinos veían al país como el centro del mundo y, desde un discurso nacionalista, promovían la idea de la necesidad de defenderse de la rapacidad de los de afuera. De este modo, la pobreza existente en la Argentina era el resultado de su sumisión al imperialismo foráneo, por lo que, la oposición al mismo parecía abrir las puertas de acceso a la riqueza nacional. La realidad demostró lo erróneo de esta idea con la experiencia de las posteriores e interminables crisis políticas, económicas y sociales que vivió la Argentina desde 1930, a pesar de haber llevado a cabo una constante oposición y prédica contra el imperialismo capitalista. La adhesión a esa creencia tuvo un nefasto efecto colateral en el ciudadano argentino: se comportó como si su riqueza fuera cierta y gastó siempre a cuenta de la futura abundancia que el discurso megalómano promovía”.

“En general y desde cualquier lugar que uno quiera observar, el argentino transita por una vida ficticia, muy similar a la de un ex rico, que infructuosamente se esfuerza en esconder su devenir en pobre”.

Enrico Udenio esboza un argumento de corrección para modificar nuestro destino de decadencia que parece inexorable y que hasta ahora se cumple a rajatabla. Dentro de poco cumpliremos el primer siglo de decadencia y la Historia nos enseña que cuanto más se demora en la adopción de las correcciones, más difícil es lograrlo. Eso si  se logra. Hay decenas de naciones que nunca lo lograron; y hoy se han transformado  en meras  páginas que recuerdan los libros de la Historia Universal.

Fragmentos de “El Artículo Primero”.

“…para encontrar  el camino que lleve a la Argentina a cumplir con su perdido destino de grandeza, se necesita volver a sus orígenes para, desde allí cambiar la historia. De la misma manera que se sube  una escalera, se puede comenzar ese desafío con el primer peldaño de la misma: hacer realidad el nunca bien cumplido artículo primero de la Constitución del país que dice que La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente constitución”.

No parece muy desacertado. Para comenzar algo porqué no hacerlo a partir del cumplimiento del  primer artículo de nuestra ley mayor. ADOPTANDO PARA NUESTRO GOBIERNO LA FORMA REPRESENTATIVA, REPUBLICANA Y FEDERAL

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