La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



sábado, 30 de junio de 2012

LAS CADENAS DEL LIBRE COMERCIO – A PROPÓSITO DEL “ALCA CHINO”

Por Contador: Carlos Andrés Ortiz
Bellos juegos de palabras, en frases llenas de encanto, con loas a abstractas “libertades”, suelen esconder los más sutiles y pérfidos mecanismos de horrorosa esclavitud. “Libertad” para morirse de hambre, o de desesperación brutal ante el desempleo o la marginación crónica, u otras formas más o menos sutiles de exclusión.
Pocas cosas tan tremendas y de seguro demoledoramente destructivas, que un marco de miseria extrema, de desocupación permanente, o de la necesidad de aferrarse a cualquier ocupación –incluso denigrante-, muchas veces aún insuficiente para comer malamente, hacinarse en un tugurio, y cubrirse con los andrajos que se consigan, aún a costa del frío, de la poca higiene, y del desamparo sanitario.
¿Y que tendrá que ver, exclamarán algunos “bienpensantes” o ingenuos, citando rápidamente los consabidos ejemplos de los “campeones de libre comercio”, tan proteccionistas ellos cuando les conviene…o sea que practicaron la hipocresía del “haz lo que digo, no lo que hago”?
Recordemos a los “muy liberales” europeos, que por décadas cerraron sus mercados a las materias primas argentinas, manteniendo sus producciones agropecuarias a base de fuertes subsidios. Y a los “muy liberales” japoneses, que subsidian fuertemente su propia producción de arroz, y que por largo tiempo cerraron su mercado interno a automotores importados, para expandir a su propia industria. O a los “muy liberales” norteamericanos, que cuando les conviene, “sacan de la galera” alguna traba legal a determinada importación, como castigo a algún país díscolo; y que “de tan liberales” impidieron que una petrolera menor sea comprada por otra petrolera…china.
La Historia de Hispanoamérica muestra profusamente los perjuicios que causó el monopolio comercial con España en la época colonial. Sin embargo, los historiadores ortodoxos, los también llamados “academicistas”, los de la “historia oficial” prefabricada por el liberalismo criollo, ocultan prolijamente, o a lo sumo apenas mencionan “de refilón”, que bajo aparatosas declaraciones de libre comercio, no bien independizados políticamente de la corona española, caímos en las garras del poder comercial británico, previamente condicionado por absurdos e innecesarios préstamos financieros, contraídos por personeros locales que respondían a los intereses del Imperio Británico; tal como en Argentina fue el agente británico Bernardino Rivadavia.
Mucho más sutil que el español, el dominio británico fue sostenido por un denso andamiaje político, cultural y económico; el cual tuvo como seudo fundamento académico a la doctrina del liberalismo económico, la cual fue un verdadero “traje a la medida” de los intereses británicos, concebido en las épocas en que era la gran potencia industrial, económica y militar del mundo.
El liberalismo económico –también llamado Escuela Clásica de la Economía-, previamente entronizado como verdad irrefutable (casi “la Biblia económica” –pero “trucha”-) se basa en una serie de dogmas falsos, concebidos para mantener en el subdesarrollo crónico a todos los países excluidos del núcleo del poder mundial. Poder que en la segunda mitad del siglo XVIII y casi todo el siglo XIX, estuvo en manos excluyentes de Gran Bretaña.
Con contundente precisión, el economista Friedrich List definió a Adam Smith –el creador de la doctrina económica liberal-, como “un conquistador más temible que Napoleón”, demostrando además las falacias de esa doctrina.
Los sutiles mecanismos de dominación británicos, con el mascarón de proa del “pensamiento económicamente correcto”, basado en el liberalismo económico a ultranza, nos transformaron en simples proveedores especializados de materias primas, impidiéndonos bajo diversas presiones, todo intento de desarrollo industrial y tecnológico propios. ¡Si hasta los “grandes diarios” de la época sostenían en sus comentarios y editoriales la “inconveniencia” de desarrollar carreras de ingeniería y de ciencias duras, por las supuestas “inferioridades crónicas” de los criollos respecto a “la raza superior” de los nórdicos! De la misma forma, años más tarde se mofaban de “esos gauchos puestos a marineros”, ante la “inconveniencia” de tener flota mercante propia. Hoy ponen a sus ONGs “ecologistas” e “indigenistas” a oponerse a nuestro desarrollo nuclear…
Jauretche acuñó al respecto una de sus contundentes sentencias, “no es cuestión de cambiar de collar, sino de dejar de ser perro”, expresada al analizar las zonceras del colonialismo cultural, que sostienen a la dependencia política y económica.
Hemos recorrido un largo camino de desarrollo propio, venciendo los múltiples obstáculos, muchos de ellos arteramente de mala fe, interpuestos por entes como la muy conservadora Sociedad Rural y otros anacrónicos factores de poder retardatarios, para quienes solo vale aquel perimido país – granja, ya caduco al término de la Primera Guerra Mundial; sepultado por los cambios en la realidad geopolítica mundial, realidad que los sectores del poder ultra conservadores locales se niegan a reconocer.
Tras durísimas presiones de todo tipo, EEUU intentó imponernos el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), la cual logró ser excluida de los acuerdos de la cumbre de mandatarios de 2005, en base a la férrea oposición de los presidentes del MERCOSUR actual, principalmente Argentina, Brasil y Venezuela.
Después de eso, hubo insistentes presiones de la Unión Europea, para concretar otro Acuerdo de Libre comercio entre ambos bloques (MERCOSUR – UE), con el que de seguro nos hubiesen “endosado” la descomunal crisis que hoy empantana y eclipsa a Europa; crisis que está marcando posiblemente el ocaso definitivo de cinco siglos de supremacía mundial europea.
Ahora existen fuertes y constantes presiones diplomáticas y económicas, enmarcadas en la sutileza propia de los orientales, para que el MERCOSUR y la UNASUR firmen un Acuerdo de Libre Comercio con China.
Cualquiera de esos acuerdos, hubiese equivalido al certificado de defunción de nuestros respectivos desarrollos –en algunos casos notables- en diversas áreas industriales y tecnológicas. Los más afectados serían Argentina y Brasil, por ser los Estados con mayores grados de desarrollo relativo, pero también condenarían a todo el bloque a las tenazas del subdesarrollo crónico, pues nos limitarían al subordinado rol de simples proveedores de materias primas y receptores obligados de cuantos insumos tecnológicos e industriales producen esos respectivos fuertes bloques del poder económico mundial (EEUU, UE, China). Hoy las mayores presiones de “libre comercio” provienen de Asia.
Inclusive, en primera instancia, es previsible que los mayores perjuicios los soportara Argentina, pues Brasil está en mejores condiciones para sostener sus sectores tecnológico e industrial, ante una avalancha de productos y tecnologías del gigante asiático.
Afortunadamente parece haber primado la cordura en la reciente Cumbre del MERCOSUR, realizada en Mendoza, no aceptándose el Acuerdo de Libre Comercio buscado por China. Pero las presiones seguirán, y de seguro existirán desde adentro de nuestros países, varios “gestores” internos, que argumentando las “ventajas de la eficiencia y de la especialización”, solo buscarán beneficios sectoriales, aún a costa de la miseria generalizada que esos acuerdos traerían aparejados.
Para nosotros el desarrollo tecnológico e industrial no es una simple opción. ¡Es el único camino a recorrer, para no volver a ser marionetas de bloques de poder ajenos a nuestra región! ¡Nosotros debemos consolidar nuestro desarrollo, para erigirnos como bloque de poder propio, que nos permita defendernos de futuras previsibles presiones y amenazas, como ya hemos padecido, con dolorosas consecuencias!





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