La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



viernes, 20 de abril de 2012

MARIANO MORENO, “EL TERRORISTA DE LA REVOLUCION


Por: Roberto Antonio Lizarazu

Así como dentro del Procerato Nacional Militar, la figura del general San Martín, en la opinión de los autores de historia, se encuentra en la cúspide del mismo; y es casi unánime su aceptación para ocupar ese sitial, dentro del Procerato Nacional Civil, las aguas se encuentran muy divididas.

Mariano Moreno debería ser la figura que ocupara el primer lugar, pero numerosos autores son muy críticos al atribuirle la paternidad del terrible Plan de Operaciones, y la denominación de terrorista y de practicar el terrorismo se hace demasiado habitual en muchos autores, cuya seriedad profesional está fuera de toda duda. No se trata si esos autores son liberales, rosistas, nacionalistas  o revisionistas. Se trata de la impecable profesionalidad de los mismos.

Ya en 1896 fue el notable autor el doctor Norberto Piñero quien en el prólogo de la primera edición de la obra “Mariano Moreno. Escritos políticos y económicos” atribuyó a Moreno la autoría del terrorista Plan de Operaciones. Y se denomina como plan terrorista porque su objetivo era producir y aplicar el terror en el que no participara con la ideología revolucionaria de mayo (1). Esta obra de Mariano Moreno fue reeditada varias veces, algunas de ellas, relativamente modernas.

Bastó que Piñero, al quien no se puede catalogar ni como autor liberal o mitrista ni como revisionista, afirmara lo que afirmó, para que Paul Groussac, siguiendo la línea de Mitre negara rotundamente la paternidad de Moreno del Plan de Operaciones y se enfrascara con Piñero en una polémica que llevó un lustro de opuesta publicaciones.

Debido a dicha polémica, las aguas se dividieron marcadamente: por un lado Mitre que aún vivía, Groussac, un jóven Levene, acompañados por la Academia de Historia de manera casi unánime, y por la otra parte Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría en su obre  El Año X ), el doctor Diego Luis Molinari: y la categórica opinión de Vicente Sierra que eclipsan totalmente la figura histórica de Moreno como Númen de Mayo, (la definición es de Mitre) debido a su tendencia guillotinezca; y por supuesto el mismo Piñero. Los alcances de este sangriento Plan y Las Instrucciones Reservadas de Moreno  a Castelli, encontraron en  el mismo,  un adecuado y eficiente ejecutor.

Antes de continuar conviene recordar que solamente en el primer año de la Revolución, algunos nombres de los fusilados políticos (opositores al gobierno) más conocidos son: Liniers, Nieto, Sáenz, Córdova, Vicente Cañete, coronel Socasa, Lizarazu, Cermeño, Gutiérrez de la Concha, Santiago Allende, Victorio Rodríguez, Joaquín Moreno. Se salvó del pelotón de fusilamiento Rodrigo de Orellana en razón de su estado sacerdotal. Era en ese momento  el obispo de Córdoba.

Posteriormente a la polémica Piñero-Groussac, el doctor Carlos Ibarguren, utilizando el Suplemento Literario de La Nación, se refirió al terrorismo implantado por Moreno y ejercido por él, específicamente, en el caso de Cabeza de Tigre y otro historiador el doctor Emilio Corbiere volvió insistiendo en el mismo medio gráfico sobre el mismo tema durante varias semanas, agregando además las Instrucciones Reservadas a Castelli, que el gran público ignoraba por completo. Como era de esperarse (eran épocas en que la gente se informaba por los medios gráficos) el buen nombre de Moreno sufrió un serio desprestigio que resultaba difícil de revertir.

Uno de los responsables que masivamente se ignoraran los proyectos de Moreno era Levene. Sobre el particular nos señala Miguel Ángel Scenna en su libro Los que Escribieron la Historia lo siguiente: Levene forja a través de su obra  (Historia de la Nación Argentina) un Moreno aséptico, típicamente escolar, desbordante de jurisprudencia, incapaz de matar una mosca. Por eso el autor encuentra ciertas dificultades cuando tropieza con el Plan de Operaciones, o las Instrucciones Reservadas a Castelli, o los fusilamientos de Liniers, de Nieto, y de Saénz. O con la propuesta del Secretario de la Junta de ejecutar a los capitulares de Buenos Aires. Respecto del Plan lo rechaza lisa y llanamente: es falso y basta. En cuanto a las Instrucciones Reservadas a Castelli, reconocen que es verdad, que existen, pero están escritas por Azcuénaga. Como si Azcuénaga, que en ese momento era el Secretario de Moreno, por el hecho de pasar en limpio un documento que le dictaba su superior, fuera el responsable del documento.

Reconozco que es habitual leer o escuchar en materia histórica justificaciones disparatadas sobre un hecho, pero en este caso lo de Levene es de antología.

Continúa Scenna: “La potestad de redactar planes o instrucciones la tenía Moreno que era Secretario de Guerra y Gobierno y no Azcuénaga que en este caso hacía de escribiente de Moreno”.

Algunos años más tarde , el doctor Gustavo Martínez Zuviría, cuando era director de la Biblioteca Nacional, estudió la historia de esa entidad cultural y como no hallara prueba alguna de que Moreno hubiese sido realmente el  fundador de la misma, publicó un estudio en ese sentido. El verdadero fundador de la Biblioteca Nacional. Destrucción de una leyenda.  Publicado en Estudios, Buenos Aires, 1938, t. LIX.  En la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz, el Ministro de Instrucción Pública Jorge E. Coll, encomendó a Levene que escribiera lo contrario, respaldando la tesis tradicional con documentos que sostuvieran ese punto de vista. Pero como los documentos no existían, Levene termina redactando  El Fundador de la Biblioteca Pública en 1810, Buenos Aires, 1939.  Un folletito lleno de facsímiles que nada tenían que ver con el asunto en cuestión.  Un verdadero fiasco. No obstante ello, el ministro Coll ordenó colocar en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional una placa de bronce,  en la que decía que Moreno era su fundador. Como todos sabemos,  los políticos siempre saben mucho más de historia que los historiadores.

Varios años más tarde en El Año X, Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría) publicado recién en 1960, y dejando una rastra de ofendidos y de sorprendidos, que por décadas habían escuchado lo contrario, se avisparon de la otra versión relacionada con las acciones políticas de Moreno.     

En defensa de la tesis de Martínez Zuviría salieron dos historiadores en serio, el Rvdo. S.J. Guillermo Furlong y el doctor Vicente Sierra, que respaldaron en forma terminante el aserto del ex director de la Biblioteca Nacional. Que el suscripto sepa, hasta la fecha, ni una sola de las afirmaciones de Hugo Wast ha sido refutada documentalmente. 

Considero que la síntesis de este tema se puede encontrar en el estudio La Primera polémica sobre la Revolución de Mayo”  que publicara el doctor Raúl A. Molina, en Historia, Buenos Aires, 1967, Nº 49. De la que intentaré resumir sus conceptos: “Si examinamos la primera época, esto es, los primeros cuarenta y dos años, corridos de 1810 a 1852, el nombre de Moreno casi ni se recuerda en el pensamiento vivo de Mayo, salvo la excepción de su hermano Manuel, que escribe una autobiografía de Mariano. Este es el único testimonio que se conserva de ese período. Y si recorremos esa época con paciencia y tranquilidad, no hallaremos ningún documento que lo enaltezca, y mucho menos que lo coloque en el primer plano de la proceridad de Mayo.”

“En cambio, si se recorre lo escrito después de la batalla de Caseros, se advierte ya el panegírico de Mayo y muy particularmente de Mariano Moreno, que dura casi todo el resto del siglo y llega a alcanzar la cumbre del pensamiento de Mayo, hasta que la escuela revisionista, nacida al calor de la polémica sobre el período rosista, luego extendida a la Revolución de Mayo y al período monárquico, ha comenzado a revalorizar los testimonios, y a quitarle al prócer, de quien nos ocupamos, esa relevancia adquirida, al punto de que ha sido acusado de haber sustraído a sus compañeros toda la gloria de la Revolución de Mayo.”

“Como cohonestar estos criterios tan antagónicos, cómo corregir el error, en caso que lo hubiere, cómo colocar al prócer en su verdadero lugar, es el caso que nos proponemos, en este modesto trabajo.”

Menciona el doctor Molina más adelante que: “una especie de fiebre se apodera de los historiadores que escudriñan con pasión los repositorios nacionales, a fin de cohonestar en el pasado revolucionario de Mayo, el resurgimiento republicano y democrático del país, del cual todos los partidos políticos de la hora, se proclaman sus continuadores.”

“Dos corrientes históricas se perfilan desde entonces: la de los que se dejan arrastrar por los principios de la filosofía liberal contemporánea, informados en la abundante librería francesa, y que recogen la “literatura de guerra” de los tiempos de Mayo, decididos partidarios de la “Leyenda Negra” (universalmente aceptada entonces, hasta por los mismos españoles), como Sarmiento, Alberdi, Echeverría, Juan María Gutiérrez y Vicente López, que culminará en Juan Agustín García y en Francisco Bilbao. La otra más objetiva que luchará por la tradición remota, es iniciada en la más absoluta soledad por Adolfo  Saldías, que en pocos años comienza a recibir la aprobación de los autores que luego se denominarán revisionistas y arrasarán por su número y calidad en el tratamiento e interpretación de la heurística y de la hermenéutica.”

Si ampliamos los conceptos del doctor Molina, referidos a un caso puntual, el de Mariano Moreno, a todos los integrantes de nuestro procerato nacional, civil y militar, obtenemos la síntesis perfecta de lo ocurrido con ellos. Desde 1810 a 1852 tienen un tratamiento determinado. Desde 1852 hasta 1930, tienen otro (liberal); y luego hasta 1990 nuevamente otro (Revisionista)

En relación a las dos últimas décadas, soy incapaz de definir ni precisar nada. Habría que esperar algunas décadas más para que decanten las turbias aguas de nuestra historia contemporánea para poder saber: ¿Quién es quién?

(1) En relación al Plan de Operaciones y a Las Instrucciones Reservadas, dado su extensión amerita otro comentario aparte y oportunamente volveremos con ellos.


3 comentarios:

  1. Querido amigo D.Roberto.

    Cuanta verdad hay en sus palabras, evidentemente el "numen de la revolución" que fue un terrorista como bien dice, fue inflado por los masones de su tiempo y lo siguió siendo a través de los nuevos miembros de distintas logias masónicas, como así también por la historiografía liberal con un fuerte tinte laicista masónico, como el mismo Moreno.

    Como bien dice Ud. Año X de Hugo Wast fue una bomba en el cesquicentenario de la revolución de mayo para todos aquellos que se rasgaban las vestiduras al hablar del “numen revolucionario”.

    El mismo Hugo Wast nos cuenta en una declaración que hace en su libro póstumo llamado “Autobiografía del Hijito que no Nació” donde trata el tema del aborto y que terminó de escribir veinte días antes de entregarle su alma al Buen Dios en el mes de marzo de 1962:

    "..Al aparecer nuestro Año X, sintiéronse heridos algunos sedicentes historiadores, herederos mentales de los que desde hace 150 años nos guisan con los elementos de nuestra historia esa pitanza con que oficialmente se nutren las escuelas, los colegios y hasta ciertas corporaciones. Solamente ellos y a quienes ellos les pegan su estampilla pueden elaborar libros de historia.

    Como el autor de Año X publicó la obra sin pedirles su imprimatur, originó la más vocinglera conjuración, y fue agredido sin nombrarlo, para no hacerle una propaganda que a toda costa se quería evitar.

    No fueron réplicas eruditas ni demoledoras, sino manifiestos vacuos, gritos incoherentes, que no alcanzaron la categoría de rugidos ni bramidos. Mas bien maullidos. Puro viento que en el seno de alguna docta cofradía generó un minúsculo tifón, digno del Mar Caribe, no por su estrago, que no se produjo, sino por la malignidad de su naturaleza.

    Por algo no han catalogado entre las naciones subdesarrolladas, una cosa es proclamar la libertad de prensa y de opinión y otra es respetarla, cuando esa opinión choca con fanatismos o intereses.
    El resultado fue que la algarabía con que se honró al libro, despertó la curiosidad de millares de lectores, quienes pudieron comprobar de que de cuando en cuando algún argentino auténtico y libre de prejuicios se metiera en bibliotecas y archivos y llegara hasta las fuentes vivas de la historia patria, y, sin recabar el auxilio de lazarillos cegatones, trabajara concienzudamente delante de los papeles originales y luego, en buen castellano, con absoluta honradez y la indispensable valentía moral –por que ello puede ser otro suicidio intelectual-, nos refiriese las verdades verdaderas que descubriese y que hasta ahora, en 150 años, ninguno de los historiadores estampillados ha querido ver o se ha animado a propalar.

    Pretendieron arcabucearnos por tamaño delito. No han podido.

    Realmente lo felicito por su trabajo hecho con valentía, honradez, seriedad y conocimiento.

    Y como bien dice Ud. Hasta ahora nadie ha podido refutar a Año X.

    Le cuento como algo interesante, que pronto saldrán a la luz las obras completas de Hugo Wast, incluidas sus dos últimas obras, la mencionada Año X, y la Autobiografía del Hijito que no Nació”.

    Le hago una pregunta, leo en su magnifico trabajo que uno de los opositores al gobierno y fusilados políticos era de apellido Lizarazu, usted tiene algo que ver con él? Ya que llevan el mismo apellido.
    Le mando un abrazo.

    Prudencio Martínez Zuviría.

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  2. Amigo Prudencio. Se trata de Javier Anton Lizarazu, el hijo mayor de Joshep LIZARAZU Y BREMONTH, Conde de la Casa Real de Moneda, vivían en Potosí.
    Todo está en Vicente Sierra. Historia de la Argentina. Quiero suponer que al ser originariamente de Navarra, seríamos la misma familia.
    También está en Internet Apellido Lizarazu, Linares. Conde Casa Real de Moneda.
    Un fuerte abrazo, Roberto

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  3. los felicito a los dos..queridos amigos

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