La publicación de estos apuntes sobre Historia Argentina, no tienen otra pretensión que prestar ayuda, tanto a estudiantes como a profesores de la materia en cuestión.

Muchos de ellos, simplemente son los apuntes confeccionados por el suscripto, para servir como ayuda memoria en las respectivas clases de los distintos temas que expusiera durante mi práctica en el Profesorado. Me daría por muy satisfecho si sirvieran a otras personas para ese objetivo.

Al finalizar cada apunte, o en el transcurso del mismo texto se puede encontrar la bibliografía correspondiente a los diferentes aspectos mencionados.

Al margen de ello invitaremos a personas que compartan esta metodología, a sumarse con nuevos apuntes de Historia Argentina.




Profesor Roberto Antonio Lizarazu

roberto.lizarazu@hotmail.com



sábado, 24 de marzo de 2012

BORGES Y LA BIBLIOTECA MIGUEL CANÉ




Por: Roberto Antonio Lizarazu

Como ya habíamos mencionado en el comentario “Pobres Libros, que culpa tienen”, efectivamente los libros y los totalitarismos de todo tipo, nunca se llevaron bien.

Por supuesto tampoco los totalitarismos se llevan bien con las bibliotecas, que es el lugar donde se conservan y resguardan los mismos. Tampoco con los bibliotecarios y menos aun con los autores. Todo lo que se encuentra relacionado al libro es un enemigo peligrosísimo de los autócratas y sus regímenes vergonzantes.

Como ejemplo se puede mencionar en nuestro medio, el incendio y destrucción de la Biblioteca Joaquín V. González, que fuera incendiada en 1955 juntamente con “La Casa del Pueblo” en la Avenida Rivadavia de, en ese entonces, la Capital Federal.

En ese lamentable suceso se perdieron importantes obras impresas, como la colección completa de “La Vanguardia”, desde su primer número, primeros ejemplares de Juan B. Justo, Joaquín V. González, Alejandro Korn, de su hijo Guillermo Korn,   de Leopoldo Lugones (de su época socialista), de Santiago Lugones, padre de Leopoldo y quien fuera un destacado martinfierrista. Si bien es verdad que Santiago lugones nunca fue socialista, su hijo Leopoldo había donado a la Biblioteca Joaquín V. González varios primeros ejemplares de la obras de su padre.  Documentos originales de Alfredo Palacios, y otros libros y documentación irrecuperable por que eran precisamente originales o primeras ediciones.

Una mención aparte merece el incendio de la colección de originales del genial humorista y caricaturista Antonio Ginzo, quien con su seudónimo de Tristán, o solamente (T.), ponía en ridículo a todas las dictaduras del momento.  Esta colección de originales de Ginzo se perdió totalmente, solamente quedan las copias de las caricaturas que oportunamente fueron impresas tanto en La Vanguardia, La Lucha, El Socialista y en Nuevas Bases.

Un comentario de Américo Ghioldi publicado en La Vanguardia el 17 de febrero de 1946,  resume todo lo que representaba Ginzo. “Los dibujos de Tristán son cartones de la civilidad angustiada, pero con ánimo resuelto a defender la civilización democrática. Un dibujo de Tristán vale por diez discursos míos”.

Pero tenemos que regresar a los libros, a Borges y a la Biblioteca Miguel Cané. La Biblioteca Municipal Miguel Cané, ubicada en Carlos Calvo 4319, en el tradicional barrio porteño de Boedo, se ha constituido en uno de los íconos de Boedo, solamente comparable a los eternos “La Bomboniere” y “Margot” de San Juan y Boedo.

La Biblioteca Pública Municipal Miguel Cané, que goza de fama internacional y se registra en las guías de turismo más afamadas, por ser el primer lugar de trabajo como empleado público, de nuestro insuperable Jorge Luís Borges. Allí Borges en una habitación del primer piso que aún conserva su escritorio y su máquina de escribir,  trabajó como auxiliar de bibliotecario, registrando y catalogando  libros por supuesto; y escribiendo en sus ratos libres, entre 1937 y 1946 parte de sus memorables obras.                                                                   

Pero todo esto era demasiado lindo, tenían que aparecer los autócratas de siempre. Borges fue destituido de su empleo en la Biblioteca Miguel Cané en 1946, y pretendidamente degradado por su conocido antiperonismo, a la condición de Inspector Municipal de Aves y Gallineros. Borges no renuncia y sigue estoicamente en su nuevo puesto hasta 1955.

Después nos rasgamos las vestiduras y criticamos a la academia Sueca por que no le otorgaron el premio Nóbel de Literatura, pero cuando lo tuvimos entre nosotros lo tratamos de la peor manera. Todo por lo peor de la política, y lo peor de la ideología barata. La intolerancia hacia el disidente. La intolerancia hacia quien no comparte la ideología de los autócratas. ¿Les parece de actualidad el tema?

Hace unos días Mario Vargas Llosa fue designado Premio Nóbel de Literatura y en una entrevista nos dedicó algunos párrafos, a Borges y a los argentinos, que considero importante transcribir  en este sitio, “La involución de Argentina, el país más próspero y mejor educado de América Latina, gracias a un admirable sistema educativo que derrotó al analfabetismo, se encuentra hoy en un estado incierto cuya historia aún está por escribirse. Cuando alguien la escriba, lo que saldrá a la luz tendrá la apariencia de una ficción borgiana: Una nación entera que, poco a poco, renuncia a todo lo que hizo de ella un país del Primer Mundo –la democracia, la economía de mercado, su integración al resto del globo, las instituciones civiles, la cultura de brazos abiertos- para, obnubilada por el populismo, la demagogia, el autoritarismo, la dictadura y el delirio mesiánico, empobrecerse, dividirse, ensangrentarse,  provincianizarse, y en resumidas cuentas, pasar de Jorge Luís Borges a la violencia piquetera”.

La entrevista continúa con apreciaciones de similar tenor, pero lo notable es que cuando Mario Vargas Llosa hace estas declaraciones, los penosos hechos luctuosos de la semana pasada en Avellaneda aún no habían ocurrido. Pero era previsible que finalmente tuvieran que suceder. Yo diría que eran sucesos a plazo fijo.

Mario Vargas Llosa finaliza la entrevista con un esperanzado mensaje a nosotros los argentinos. “Como en la mañana emocionante de mi visita a la Biblioteca Miguel Cané, de Boedo, me digo, esperanzado, que no todo está perdido, que todavía el fantasma de Borges podría despertar a la Argentina de la pesadilla de los violentos de todo signo político”. Amen.















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